Te van a decir que hay demasiados turistas…

Que es cara…

Que es sucia…

Que se hunde…

Que no es lo que era…

Que es caótica…

¡Yo misma te lo digo!

Pero, no importa.

Hay que ver Venecia como mínimo una vez.

Dos.

¡Las que puedas!

Pero, como siempre que viajamos a los 50, hay que ser inteligente.

En este caso, muy inteligente.

Sobre todo, si no tienes otra opción y viajas en temporada alta.

En tal caso, no solo hay que ser inteligente, sino que también hay que ir muy bien preparado/a: ¡física y mentalmente!

Porque los aludes de turistas te van a arrollar…

Los millenials haciéndose selfies te van a agobiar…

El calor te va a agotar…

Y al final, vas a acabar echando chispas y maldiciendo el día que se te ocurrió pisar la ciudad de los canales.

Pero la desilusión y la frustración son evitables.

En gran parte.

Sobre todo si tienes muy en cuenta estos tres consejos que comparto a continuación (que igual te parecen obvios pero que te digo por experiencia y por observación que no lo son).

 

Tres imperativos para viajar por Venecia a los 50 y disfrutarla al máximo

Ponte calzado muy cómodo

Tere, ¡dime algo que no sepa!

¡De acuerdo! ¡Es obvio!

Pero, solo tienes que mirar a tu alrededor en Venecia y ver la cantidad de mujeres de todas las edades paseando (bueno, postureando) por sus calles para sacarse fotos inolvidables.

No vale la pena.

Vas a acabar agotada en una hora.

Y cuando te pase lo que nos pasa a tod@s, y no encuentres la salida de ese laberinto de callejuelas y puentes medievales, vas a acordarte del santo que te inspiró a ponerte los dichosos taloncitos.

Si tienes que tomar fotos en indumentaria de moda, llévate unos zapatos cómodos en una bolsa aparte.

No tiene sentido estar sufriendo en uno de los lugares más bellos de nuestro planeta.

Porque, eso sí que lo tiene: es una belleza única y tiene que ser apreciada por lo que es.

Con zapatos de tacón es imposible patearla como se merece.

 

Descarga un mapa del caótico laberinto que es Venecia

Venecia fue construida sobre 118 pequeñas islas que ahora forman los famosos canales, y que también dan lugar a uno de los más complejos laberintos urbanos de nuestro planeta.

Eso sí, ¡pídele direcciones a un veneciano/a y verás que te responde invariablemente con el “tutto diretto”.

Pero ¡de tutto diretto nada de nada!

Porque, de hecho, Venecia es un laberinto doble formado, por un lado, por su intrincada red de calles, puentes, fondamentas, ramos, salizadas, cortes… y por otro, un laberinto acuático que entrelaza sus muchos canales y ríos.

Entre uno y otro, los que la visitamos, nos vemos obligados más de una vez a dar media vuelta y retomar nuestros pasos al llegar ante un patio sin salida, o toparnos con los peldaños de una riva que se dirige directamente al agua.

¡Y ya ni te hablo de cuando hace acto de presencia la famosa Aqua alta, la marea alta que dificulta la vida de los venecianos y divierte (hasta cierto punto) a los turistas!

El Aqua Alta ralentiza y fusiona ambos laberintos en uno, en una ósmosis única en todo el mundo.

Y te dirán que no hay para tanto, que solo tienes que seguir las señales pintadas en amarillo que te llevan o bien a San Marco o a Rialto o a la Academia o a la Ferrovia…

Pero, cuando llevas más de diez horas pululando por callejuelas y canales y se te echa la noche encima, no vas a ver absolutamente nada.

Y vas a querer recurrir a los mapas de Google, ¡pero yo te aseguro que ni Google se aclara en Venecia!

Ni siquiera vas a poder conectarte a internet en muchos rincones.

Sumado al hecho de que al viajar a los 50+ los mapas tradicionales se te van a hacer imposibles de navegar en la oscuridad, mi recomendación final es esta:

 

> Descárgate uno o varios mapas de Venecia antes de perderte en ella.

> Mete las gafas y una buena linterna en tu bolso.

> Asegúrate de que tu móvil esté cargado en todo momento (y llévate el cargador para poder cargarlo en algún bar o establecimiento en caso de emergencia).

> No te desesperes. Piensa que estás en una de las ciudades más románticas, maravillosas, históricas, encantadoras del mundo. Vívela tal y como es.

 

Piérdete por Venecia, pero esta vez, literalmente

Por Venecia pasan unos 20 millones de turistas al año.

La mayoría de ellos se dirigen a los mismos puntos de interés: la Piazza San Marco, la Academia, el puente de Rialto, etc.

Yo te recomiendo que te levantes prontito por la mañana, que recorras todas estas atracciones obligatorias, y que te pierdas por la otra Venecia cuando empiecen a llegar las masas.

¿Sabías que las calles de la ciudad suman 157 kms en total?

Así que, ¡que no te engañe el mapa!

Son muchos kilómetros por recorrer, y no tienes por qué limitarte a las zonas más populares.

El resto es tan encantador como el centro turístico.

Piérdete por las áreas por donde se mueven los locales…

 

 

Descubre sus librerías mágicas…

Sus tiendas artesanales…

Sus supermercados…

Las plazas donde juegan los niños al salir del cole…

Descubre la otra Venecia sin tener que lidiar con las masas.

Estoy segura de que te fascinará tanto como me fascina a mí, muy a pesar del hecho que Venecia puede ser cara, caótica, y agobiante.

O no.

¡Todo depende de ti, viajero/a 50+!

 

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