¿Estás cansado/a de facilitar los sueños de otro/as?

¿Sientes que llevas toda la vida trabajando para que los demás lleguen a sus cimas?

¿Que se te echan los años encima y ves cómo con cada paso que pasa se reducen las posibilidades de alcanzar las tuyas?

¡Aún estás a tiempo!

¡Y no dejes que nadie te diga lo contrario!

Si tu meta es recorrer mundo, ¡recorre mundo!

Si tu meta es convertirte en bailarín/a, ¡conviértete en bailarín/a!

Y si tu meta es tener tu negocio propio, ¡lanza tu negocio propio!

De hecho, según estadísticas de la Fundación Kauffman, tú a tus cincuenta años tienes más posibilidades de triunfar como emprendedor/a que nuestras jóvenes generaciones.

¿Cómo puede ser? debes estar preguntándote, “para empezar, la tecnología está de su lado…”

Ya, pero es que como verás, no es cuestión solo de dominar la tecnología.

Es cuestión de deseo.

 

La psicología del Emprendimiento a los 50+

Según Erik Erikson, el famoso psicólogo del desarrollo americano, el ser humano pasa por ocho etapas de desarrollo a lo largo de su vida.

> Etapa 1: Confianza vs Desconfianza, de 0 a 18 años.

> Etapa 2: Autonomía Vs Vergüenza y duda, de 18 meses a 3 años.

> Etapa 3: Iniciativa Vs Culpa, de 3 a 5 años.

> Etapa 4: Laboriosidad Vs Inferioridad, de 5 a 13 años.

> Etapa 5: Identidad vs Difusión de Identidad, de 13 a 21 años.

> Etapa 6: Intimidad Vs Aislamiento, de 21 a 39 años.

> Etapa 7: Generatividad Vs Estancamiento, de 40 a 65 años.

> Etapa 8: Integridad del ego Vs Desesperación, de 65 años en adelante.

 

Vamos a centrarnos en la séptima etapa de desarrollo, que es la que nos interesa a nosotro/as ahora mismo.

¿A qué se refiere Erikson con lo de “Generatividad”?

Se refiere al hecho de querer enfocarnos más allá de nuestro círculo familiar.

De generalizar o extender nuestro afecto y empatía.

A medida que nos adentramos en los cuarenta, y sobre todo en los cincuenta y sesenta, aumenta nuestro deseo de encontrar un sentido más existencial a nuestra vida.

En lugar de estancarnos, como muchos imaginan (o quieren imaginar), queremos producir y crear.

Y queremos, además, enseñar lo que producimos y creamos a las generaciones que vienen detrás.

Que nos dejen, o no, eso es otra cosa 🙂

¿Por qué esta necesidad de generar valor para los demás?

Porque no queremos que nuestras vidas hayan sido en balde.

Porque queremos dejar huella.

Tanto que, la necesidad se convierte en imperativo.

Y ese deseo incontrolable de crear e innovar muchas veces, se convierte en emprendimiento.

Del bueno.

Del que aporta resultados.

¿Por qué?

¿Por qué ahora tendría que funcionarnos el emprendimiento?

Porque además de deseo, tenemos unas cuantas ventajas más.

 

1. Se asume que tenemos mayor seguridad financiera.

Eso es lo que se asume.

La realidad, en muchos casos, suele ser otra.

Porque, tal y como expone el Informe Europeo de Pagos de Consumidores 2018, “el 46% de los mayores de 50 años es incapaz de ahorrar cada mes y tres de cada cinco desearían haber aprendido más sobre economía doméstica para gestionar sus finanzas”.

Uno de cada cuatro asegura no tener dinero para lograr una calidad de vida óptima.

Como imaginarás, estos datos, repercuten no solo en nuestra forma de vida, sino también en nuestro bienestar.

Precisamente, eso es lo que quiero combatir en Nomad@50.

Y en este artículo, te cuento qué puedes hacer para ahorrar dinero a tus 50+.

Pero, si has conseguido ahorrar algo de dinero y cuentas con un mayor colchón financiero a tus 50+ que a tus 20+, puede que este te sirva de base para lanzar ese sueño empresarial con el que hace tanto tiempo que sueñas, sin depender de financiación externa.

 

2. Nos conocemos mejor a nosotro/as mismo/as.

Llevas mucho tiempo en el mundo laboral y conoces tus fortalezas y tus debilidades.

Con el tiempo, has descubierto lo que se te da bien, lo que te gusta, y lo que prefieres dejar en manos de otros.

Ese conocimiento lo puedes aplicar a la gestión de tu negocio pues a tus 50+ sabes perfectamente lo que tú puedes hacer por tu cuenta, y lo que te conviene delegar.

Para qué perder el tiempo, ¿verdad?

 

3. Nuestro marco de referencia es más amplio.

Has trabajado, has viajado, has aprendido, has arriesgado, has acumulado un sinfín de experiencias personales y profesionales acumuladas.

Experiencias y conocimiento que te puede venir muy bien a la hora de identificar riesgos, reconocer oportunidades y tomar decisiones críticas en un negocio.

 

4. Nuestra red profesional es muy amplia.

Has estado en una empresa, en la otra…

Tus compañero/s han cambiado de funciones…

O de empresa…

Eso significa que tu red de contactos profesionales es amplia y que posiblemente puedas contar con alguno/a de ello/as al lanzar tu empresa.

¿Quién sabe la de puertas que pueden abrirse con todos esos contactos que has ido acumulando?

 

5. Nuestra vida personal ha dejado de centrarse exclusivamente en nuestras familias.

Los gastos asociados con crear una familia hoy en día son descomunales.

Pisos, escuelas, clases extracurriculares, viajes para aprender inglés…

Pero, en la mayoría de los casos (aunque no siempre es así), una persona que ha superado la barrera de los 40, pero sobre todo los 50 o los 60, ha dejado atrás la mayoría de ese tipo de gastos.

¿Es ese tu caso?

¿Y qué vas a hacer con toda esa energía?

Centrarla en crear y producir.

Centrarla en dejar huella.

 

6. Queremos dejar un legado insuperable.

El joven que empieza a emprender y no le van bien las cosas, puede volver a intentarlo una vez.

Y otra.

Y las que sean necesarias.

O las que pueda.

A nosotro/as nos sobra el tiempo, pero sí las ganas de hacer las cosas bien y dejar huella.

Esta es nuestra ocasión de lanzar aquel proyecto que queríamos lanzar a los 20 años.

Este es el momento para traducir lo que siempre ha sido nuestro hobby o pasión a un negocio con todas las de la ley.

Queremos invertir nuestra energía en lanzar un proyecto con todas las de la ley, para que crezca, y sus ramas den sombra a las generaciones posteriores.

 

¿Sí?

¿Estás de acuerdo?

Cierto, gestionar una empresa a nuestra edad, puede ser altamente satisfactorio, pero también va a exigir algún que otro sacrificio.

¡Como todo lo que he hecho en esta vida!, dirás.

Correcto.

¡El sacrificio lo tienes dominado!

¡Y tu barrera de dolor es mucho mas elevada que la de los jóvenes de hoy en día!

Aún y así, antes de plantar esa semilla y por fin darles forma a tus sueños, es esencial que hagas las cosas muy bien hechas.

Emprender exige análisis, mucho análisis.

De los demás, del mercado, y propio.

Así que, antes de nada, estudia detenidamente:

Ø  Tus capacidades para satisfacer las exigencias del tipo de negocio que tienes en mente.

Ø  El mercado en el que vas a participar: las oportunidades que presenta y los posibles riesgos.

Ø  Tu competencia.

Ø  Tus clientes potenciales.

Ø  Tu propia situación financiera.

Ø  Los costes asociados al lanzamiento y a la gestión de un negocio de éxito.

Si lo consigues, que no me cabe ninguna duda, ¿te imaginas el estilo de vida Nomad@50 del que podrías disfrutar?

Pero sobre todo, ¡respira!

A cada paso.

¡Disfruta del proceso!

¡Disfruta de la oportunidad!

¡Y disfruta del viaje!