Accidente de coche y vuelo cancelado por cierre de aeropuerto.

Casi nada.

Dos incidentes relativamente serios en menos de 5 días.

¡Y podrían haber sido mucho peores!

Porque mira que nos llegamos a meter por carreteras imposibles de navegar en los montes eslovenos…

Y, afortunadamente, el equipo de Vueling en Venecia donde nos encontrábamos cuando los manifestantes de Tsunami Democratic ocuparon el aeropuerto de Barcelona el 14 de octubre pasado, fueron verdaderas joyas e hicieron todo lo que pudieron para ayudar a los pasajeros varados en su bellísima ciudad.

Sin embargo, este es el tipo de escenario que sé que echa a muchos para atrás a la hora de viajar.

¡Para qué complicarme la vida con lo tranquilo/a que estoy yo en mi casa! ¿verdad?

¿Es eso lo que piensas?

Y no te lo voy a negar…

Cuando te dan un toque en el coche al circular por las estrechísimas carreteras comarcales de Eslovenia, lo primero que piensas es: papeleo, gasto innecesario, y ¡el viaje fastidiado!

Pero, luego, miras a tu alrededor, y te dices a ti mismo/a: ¡no olvides donde estás! ¡Y no olvides lo que estás haciendo! ¡Soy muy, pero que muy afortunada!

Y te tragas la rabia y los nervios, y te pones el sombrero de “solucionador de problemas”, y sales del entresijo lo mejor que puedes.

Porque es normal.

Las posibilidades de que el viaje nos sorprenda y las cosas no salgan en absoluto tal y como las habíamos planeado son bastante altas.

Pero, ¡que no te asuste eso!

Vas a tener que lidiar imprevistos como los que se me presentaron a mí…

O el cajero automático no va a aceptar tu tarjeta…

O no va a haber ni dios que te entienda…

O, vas a perder tu conexión y tu aerolínea te va a querer enviar a tu siguiente destino tres días después, descolocándote todo tu viaje y complicándote la vida hasta el punto que te digas: esto no vale la pena.

Pero, la vale.

¡No lo olvides nunca!

Viajar a los 50…

Viajar, a la edad que sea, vale muchísimo la pena.

Las complicaciones inesperadas te podrían surgir en casa.

Sí, seguramente sabrías gestionarlas mejor, pero ahí está la gracia, ¿no?

¡De eso se trata!

¡De vivir una aventura y de sorprenderte a ti mismo/a!

Así que, ¡nada de miedos!

No te preocupes del ¿Qué pasa si no puedo hablar el idioma? o ¿Qué pasa si me meto en problemas? o ¿Qué haré si me cancelan el vuelo?…

Todas estas son preocupaciones válidas, pero ninguna de ellas debería disuadirte de lanzarte a la aventura.

Cosas como esta suceden todo el tiempo y, normalmente, pueden solucionarse fácilmente, ¡sobre todo hoy con las tecnologías que tenemos a nuestra disposición!

Recuerda, lo que marca la diferencia es cómo gestionas los imprevistos que te surgen por el camino.

Espero que los siguientes consejos te ayuden a solventar esas pequeñas ocurrencias (¡siempre y cuando sean pequeñas, claro!) con paciencia y muy buen humor:

Posibles imprevistos al viajar a los 50 y cómo solventarlos con buen humor

 

¡Me han robado la cartera!

Pues, en cuanto se te pase el momento de ira, directo/a al banco a informarles del robo.

Y cuando digo directo, evidentemente, quiero decir, que llames inmediatamente al número de emergencia de tu banco que deberías llevar en un lugar protegido y separado de tu cartera.

¿Que te han robado el móvil también?

Directo al cuartel de policía más cercano, donde presentarás un informe policial y pedirás asistencia para llamar a tu banco.

Asegúrate de obtener una copia física del informe policial / propiedad perdida.

Esto te será útil cuando presentes los reclamos de seguro de viaje o solicites los documentos de reemplazo que vas a tener que solicitar.

 

 

¿Que mi reserva de hotel está cancelada?

Con tantas aplicaciones de reserva de hotel y agencias de viajes online, desafortunadamente, una reserva «perdida» o cancelada es una incidencia que ocurre con bastante frecuencia.

Si te sucede a ti, exige una habitación similar en un hotel cercano.

Nunca está de más pedir y negociar algo con lo que te sientas cómodo/a.

Si se te ofrece una opción menos que satisfactoria, toma evidencia y comparte tu experiencia para que otros viajeros sepan lo que les espera.

También ten presente que algunos proveedores de alojamiento pueden liberar su habitación si piensan que no te vas a presentar cuando ya pasó la hora del check-in y no tienen noticias tuyas. Por eso es recomendable que les informes de tu hora esperada de llegada.

 

 

¡Perdí mi vuelo de conexión! ¿Qué hago?

Esto depende de la aerolínea y de cómo llegaste a esta situación.

La mayoría intentará encontrarte una plaza en el próximo vuelo disponible sin cargos adicionales (especialmente si perdió su vuelo debido a circunstancias fuera de su control).

Este fue mi caso al cerrarse el aeropuerto de Barcelona el pasado 14 de octubre.

Y quiero aprovechar este espacio para alabar el trato y la gestión de Vueling, que no solo nos pagó la cena, nos llevó a un hotel de primera en las cercanías, y nos pagó el desayuno al día siguiente, sino que además, nos devolvió el dinero por el vuelo cancelado inmediatamente.

¡Bravo!

¡Y encima, su equipo de tierra nos quería invitar a un café al día siguiente!

¡Y eso que ellos no tenían ninguna culpa de que el aeropuerto hubiese sido sediado!

Pero ¡no siempre vamos a tener esta suerte!

Si no llegas a tu vuelo, algunas aerolíneas como AirAsia no te reembolsan ni te ayudan.

Así que, es importante siempre revisar los términos y condiciones de tu billete.

Si has comprado un seguro de viaje (¡lo cual te recomiendo empedernidamente!), consulta con tu aseguradora para comprobar la elegibilidad de tus reclamos.

 

 

¡El suelo tiembla!

¡Mi hija se despertó recientemente en la 42ava planta de un edificio en los Ángeles, que se tambaleaba al ritmo del terremoto más potente de California de las últimas dos décadas!

Como te imaginarás, su primer instinto fue salir por piernas directa a las grandes avenidas de Hollywood.

Con ella, estaban su novio y un amigo japonés de ellos.

Ambos, tranquilísimos.

El amigo la tranquilizó, diciéndole que él había vivido miles de terremotos como estos en Japón, en altos edificios como en el que se encontraban, preparados para moverse al ritmo de las sacudidas de la tierra.

Pero, si te ocurre algo similar y no tienes un amigo japonés contigo que te haga sentir mejor, dirígete a un lugar seguro 😊 y no intentes cargar con tu pesado equipaje.

Los seguros de viaje suelen cubrir la pérdida de efectos personales por causas naturales.

Observa lo que hacen los locales.

Mi hija comentaba que los californianos parecían seguir con su vida como si no estuviese pasando nada.

Quédate en un lugar interior si es seguro.

Si estás en la calle, busca un lugar seguro y alejado del peligro.

Si la situación es complicada, dirígete a la embajada de tu país.

Si esto no es posible, busca ayuda de la policía local o del personal de la Cruz Roja.

Mantén la calma y no te sorprendas si se interrumpen las comunicaciones por móvil, Internet y teléfono en caso de desastre natural.

Y recuerda que, según el vicepresidente de seguridad e inteligencia global de International SOS Assistance, «los mensajes de texto a menudo funcionan cuando las llamadas de voz no».

 

 

¡Conducen como locos y chocamos!

Como te comento, suele pasar, por muy buen conductor/a que seas… Circulas por carreteras desconocidas, en condiciones impredecibles, y en ocasiones, por el lado opuesto al que sueles conducir.

Lo importante es que nadie salga malherido si se dan estas circunstancias.

Si se trata solo de daños físicos al coche alquilado, por pequeños que te parezcan, haz fotos, toma nota de lo sucedido, y llama a tu asegurador para verificar el proceso de reclamos.

Y si no estás asegurado/a (vuelvo a insistir: ¡es imprescindible!), vas a tener que negociar un acuerdo lo más justo posible con la otra parte frente a la policía de tránsito y las autoridades locales.

Puedes, y debes también, consultar con tu compañía de alquiler de automóviles los costos de los daños.

 

 

¡Y sobre todo, no caigas presa del Síndrome de París!

¿Qué es eso del Síndrome de París?

Se trata de una extraña enfermedad diagnostica en 1986 por el psiquiatra japonés Hiroaki Ota   y confirmada posteriormente en la revista francesa Nervure-Journal de Psychiatrie.

Parece ser que la enfermedad se da en turistas japoneses que llegan a la capital francesa con una visión romántica de esta y sufren un brutal choque cultural al vivir el bullicio, prisa y estrés la Ciudad de la Luz.

La enfermedad, que afecta anualmente a una veintena de turistas japoneses al año, se caracteriza por síntomas psiquiátricos como alucinaciones, sensación de ser perseguidos, ansiedad, taquicardias o sudores fríos.

los 10 mejores destinos para viajeros de más de 50 años

 

 

Sí, el Síndrome de París es muy real.

Y se debe al fuerte contraste cultural existente entre las expectativas de un destino y la realidad que se vive al llegar.

No dejes que los obstáculos inesperados que indudablemente surgirán en tu aventura te estresen, frustren o hagan odiar tu destino.

Cada país es lo que es.

Todo el mundo tiene su belleza.

Y toda aventura tiene sus contratiempos.

¡No dejes que el miedo a salir de tu zona de confort te impida explorar el mundo!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *