¿Sabías que el modo de fábrica del ser humano es la distracción?

Los seres humanos tenemos una tendencia innata a centrar nuestra atención no en lo que sucede a nuestro alrededor, sino en acontecimientos del pasado o en posibles eventos futuros, que tal vez, no sucedan nunca.

Calculado en horas reales, se ha demostrado que no estamos presentes durante casi la mitad de las horas que pasamos despiertos.

¿Te imaginas?

¡Pasamos la mitad de nuestra vida sin tener conciencia plena de la labor o actividad que estamos llevando a cabo!

Esa mente errante, ese estado de “inconsciencia” acaba por pasarnos una costosa factura emocional.

Vivimos víctimas de nuestro propio estado natural exacerbado por el frenesí de nuestras vidas actuales.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Podemos, esforzamos en centrar nuestra atención plena en las experiencias internas y externas que ocurren en el momento presente…

Sí, por muy elementales que estas sean: comer, beber, respirar, andar y escribir, alejando nuestra conciencia del pasado y del futuro, combatiremos la tendencia natural de nuestra mente a “errar” y a privarnos de la felicidad presente.

 

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¿Qué es Mindfulness?

La filosofía Mindfulness es la herramienta perfecta para calmar nuestra mente inherentemente errante.

Practicar los pilares fundamentales de esta filosofía tiene grandes beneficios, tanto a nivel físico como a nivel mental.

Definiciones de Mindfulness, ¡encontrarás tantas como practicantes!

Para aclarar el tema, los científicos más destacados en este ámbito, se reunieron a principios del año 2000 para llegar a una definición formal de la atención plena con el fin de comprender mejor este interesante fenómeno.

El consenso al que llegaron fue este:

“Mindfulness es la autorregulación de nuestra atención combinada con una actitud de curiosidad, apertura y aceptación».

La siguiente es una colección de otras definiciones recogidas por mi querido maestro John Shearer, que me anima a compartir con todos vosotro/as:

  • Mindfulness es despertar de una vida en piloto automático, ser consciente del funcionamiento de la mente propia. Al tener la capacidad para reflexionar sobre la mente facilitamos la elección y el cambio. La forma en que enfocamos la atención ayuda directamente a moldear la mente.
  • Mindfulness es la capacidad de saber lo que está sucediendo en nuestra mente en este momento sin necesariamente “caer en la trampa” y actuar sobre ese pensamiento.
  • La atención plena consiste en ser plenamente consciente de lo que está sucediendo en el momento presente, sin filtros ni juicio. La atención plena consiste en cultivar la conciencia de la mente y el cuerpo para que vivan en el aquí y en el ahora.
  • La atención plena consiste en llevar la conciencia a nuestra experiencia actual con aceptación total.
  • Mindfulness significa ser más conscientes de lo que estamos sintiendo, actuar con intención y estar más atentos al impacto que tenemos en los demás.
  • Mindfulness consiste en prestar atención de una manera particular: a propósito, en el momento presente y sin juzgar.
  • Mindfulness es simplemente ser consciente de lo que está sucediendo en el ahora sin desear que fuera diferente. Disfrutando de lo agradable sin decepcionarse cuando cambia (porque siempre cambiará) y viviendo con lo menos agradable temiendo que siempre sea así (que no lo será).
  • La atención plena es el contacto aceptado y abierto con el momento presente.
  • La atención plena es la observación no crítica de la corriente continua de estímulos internos y externos a medida que surgen.
  • Mindfulness es llevar nuestra conciencia a nuestra experiencia del aquí y del ahora con apertura, interés y receptividad.
  • Mindfulness significa prestar atención con flexibilidad, apertura y curiosidad.
  • La atención plena es la aceptación consciente y equilibrada de la experiencia presente. No es más que eso. Es abrirse o recibir el momento presente, tanto si es agradable como si es desagradable, tal como es, sin aferrarse a él ni rechazarlo.
  • La atención plena consiste en aprender a dirigir la atención a nuestra experiencia a medida que se despliega, momento a momento, con curiosidad, aceptación, y una mente abierta. En lugar de preocuparnos por lo que ha sucedido o podría suceder, nos capacita para responder hábilmente a lo que está ocurriendo en este momento, sea bueno o malo.
  • Mindfulness es una manera de experimentar el mundo en el momento, dándonos una mayor claridad y una profunda paz interior. Es una manera de ver la vida con la frescura y la novedad de los ojos de los niños, adquiriendo la visión de la libertad, la apertura y la compasión que está disponible en el momento que decidimos reconocerla. La atención plena nos da la capacidad de resistir para lidiar con las dificultades y apreciar las alegrías de la vida de pleno.

Hombre en bicicleta ante un puente

¿Qué NO es Mindfulness?

  • Mindfulness no consiste simplemente en relajarse. No consiste simplemente en escuchar música chill out para evadir nuestras preocupaciones. Mindfulness es percibir lo que está sucediendo, incluyendo lo que nos resulta difícil.
  • Mindfulness no es solo meditación. La atención plena se aplica a todos los aspectos de nuestras vidas, incluido el comunicarnos, oralmente o por escrito. Se trata de encontrar una forma diferente de responder a la experiencia durante todo el día.
  • Mindfulness no consiste en vaciar nuestra mente. Las mentes producen pensamientos, y ¡los seguirán produciendo siempre porque para eso están! Mindfulness te ayuda a aceptar tus pensamientos, dejando espacio para ellos o dejándolos ir. Siempre es bueno recordar que los pensamientos son sólo eso … pensamientos. No hay necesidad de detenerse en ellos, luchar contra ellos, actuar sobre ellos o tratar de evitarlos.
  • Mindfulness no es parte de la religión budista. Es verdad que la atención tiene sus raíces en la era de Buda, pero Mindfulness ha evolucionado y se ha convertido en la fusión de la antigua filosofía oriental y la última psicología occidental. La belleza de la atención plena es que no es una religión, en absoluto. Sin embargo, todas las religiones podrían beneficiarse enormemente de tener una práctica consciente.
  • Mindfulness no es una técnica. No es algo que tú haces. Es una forma de ser. No es una manera de arreglar nuestros problemas. Con Mindfulness aprendemos a relacionarnos de una manera nueva con todo aquello que nos preocupa, en lugar de tratar de hacer que desaparezca. Con Mindfulness entrenamos nuestras mentes para que podamos hacer frente a lo que venga en nuestro camino.
  • No se trata de hacer las cosas lentamente. Algunos cursos de Mindfulness incluyen ejercicios como comer una pasa lentamente. Eso te ayuda a notar los detalles que sueles perderte normalmente. También destaca el hecho de que a menudo comemos o actuamos mientras pensamos en otras cosas. Pero eso no significa que actuar con atención plena sea ¡actuar a cámara lenta! Una práctica consciente consiste en hacer las cosas a propósito y con intención, aunque a veces se hagan a un ritmo acelerado.
  • Mindfulness no es una práctica científica. La investigación sobre los efectos de la atención plena y su impacto en la mente y el cuerpo son impresionantes. Está ayudando a llevar la atención plena a la medicina principal. La ciencia puede medir lo que hace la atención plena, pero no puede medir lo que es. Medir la atención es una ciencia, practicarlo es un arte que requiere presencia, conciencia, conexión y vivir en el momento.
  • No es una moda pasajera. Mindfulness es sin duda cada vez más popular, pero, ¿es una moda pasajera? Vivimos en sociedades permanentemente distraídas, centradas en querer más y obtener más.

Mindfulness es el antídoto ideal para las vidas tan ajetreadas que vivimos y nos ayuda a estar agradecido en el momento.

Así que, si todo va bien, ¡está aquí para quedarse!

¿Cómo puedes practicar Mindfulness a tus 50+?

¿Sabias que las personas de más de 50 años tendemos a ser más “mindful” (conscientes)?

Por norma general, a la gente mayor se nos suele asociar con enfermedades, dolores, molestias, despistes, etc…

Pero, curiosamente, estudio tras estudio demuestra consistentemente que nosotro/as solemos experimentar más emociones positivas que las generaciones más jóvenes.

Es lo que se conoce como la “paradoja del bienestar” y podría explicarse por el mero hecho de que al hacernos mayores, vivimos con más intención y conciencia.

Es decir, somos más “mindful” de nuestro entorno y de nuestras vidas.

Se cree que ese es el motivo por el que muchos de nosotros nos sentimos mejor.

Natalie J. Shook, y sus compañero/as de la Universidad de West Virginia afirma que la atención plena puede ser un componente muy importante para el envejecimiento saludable.

En su estudio, Shook y sus colegas encuestaron a 123 jóvenes de edades entre 25-35) y a 117 adultos mayores de entre 60-91.

La mayoría eran mujeres.

¿Cuáles fueron los resultados de su investigación?

Las mujeres mayores reconocían que les quedaban menos años en este planeta, pero sus emociones eran mucho más positivas.

Y según el análisis de lo/as investigadore/as, era este enfoque en el aquí y en el ahora, y su mayor atención e intención en comparación con los participantes más jóvenes, lo que explicaba su buen humor.

Cuanto mayor era su atención plena, mejor se sentían.

Pero, ¡no tiene sentido! ¡Cuanto mayor te haces más consciente eres de que esto se acaba!

Sí, y precisamente por eso, intentamos disfrutar de cada segundo.

La gente joven tiende a estar más centrada en el futuro…

En pensar todo lo que quieren lograr personal y profesionalmente.

Al envejecer tenemos menos tiempo por delante y comenzamos a centrarnos más en el presente.

¿Que tú no puedes?

¿Te cuesta vivir con intención?

Inténtalo.

Natalie Shook afirma que cultivar mindfulness no solo te ayudará a mantener el bienestar emocional frente a los desafíos de la vida, sino que, al vivir con emociones positivas también te hará tener una mejor salud física.

 

¿Cómo puedes practicar Mindfulness a tus 50+?

Puedes empezar a desarrollar la práctica de la atención plena con algunos “ejercicios” simples y prácticos recomendados por el propio “creador” de esta filosofía, Jon Kabat-Zinn:

1. Respiración. No tienes que estar todo el día pendiente de tu respiración, no te preocupes. Basta con que le dediques cinco minutos al día para que puedas descubrir los beneficios emocionales y físicos de este acto tan simple. No tienes más que seguir tu respiración, escuchándola, sin pensar de manera forzada en ella, simplemente dejándola fluir.
Disfrutar de la respiración te ayudará a crear un contexto limpio de sensaciones negativas, controlar tu mente y tu cuerpo.

2. Observación Plena. Uno de los conceptos más importantes del Mindfulness, y algo que te resultará sumamente útil a la hora de redactar tu texto en capítulos posteriores, es la capacidad de concentrarte en un solo instante. El ejercicio de observación intensa deriva de uno de los más famosos ejercicios (por su sorprendente simplicidad) diseñados por Kabat-Zinn. En él, Jon nos pide que observemos una pasa atentamente. Sí, una pasa. Una uva seca. La observación plena consiste en fijar tu mirada y pensamiento en esa pasa (o en cualquier otro objeto de tu entorno) y centrar toda tu atención y todos tus sentidos en ese elemento hasta crear un escenario mental donde no haya nada más que tú y la pasa. Al practicar este ejercicio con frecuencia aprenderás a vivir (y por tanto, a disfrutar) las pequeñas cosas diarias de tu rutina más intensamente.

3. Escáner Corporal: Revisa tu cuerpo desde la punta de los pies hasta la coronilla. Tranquilamente. Sin prisas. Empieza por los pies, por ejemplo. ¿Cómo los sientes? ¿Doloridos? ¿Cansados? ¿Relajados? Sientas lo que sientas, no lo juzgues. No te preocupes por qué están así o asá. No quieras cambiarlos. Tú único objetivo en este momento es observar tus pies. Y tus rodillas. Brazos. Cuello. Y así sucesivamente. No juzgues ningún pensamiento como bueno o malo, simplemente déjalos pasar, no te aferres a ellos, obsérvalos como nubes que pasan por delante de ti. Reconoce que tus pensamientos y emociones son fugaces y no te definen.

4. Paseo meditacional: en este ejercicio no sales a pasear o “de tiendas”. De hecho, este ejercicio normalmente se suele practicar yendo y viniendo en una trayectoria de 10 pasos, por lo que puedes practicarlo cómodamente en casa o en tu oficina. Tu objetivo es centrar tu atención en el movimiento de tu cuerpo mientras andas: siente tus talones tocando el suelo y levantándose de nuevo, la sensación de las piernas al hacer el esfuerzo, el calor, el frío, el viento. Sé presente.

¡Y sé presente donde quiera que estés!

¡Tanto si estás a 2 metros de casa, como si estás en una extensa estepa de Mongolia!

 

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