¿Que a los 50+ se te ha pasado la edad de caminar largas distancias en tus viajes?

¿Que eso de ser mochilero es para la gente joven?

¿Que tú no tuviste la oportunidad de recorrer mundo y ahora tu cuerpo no te lo permite?

En absoluto.

Estamos hablando de andar.

Y andar, con mayor o menor facilidad, puedes.

¡Y debes!

¡Si supieses la de excursionistas y exploradores 50+ que rondan por este mundo, haciendo caminatas de diez, veinte y cuarenta días!

¿Por qué tú no?

Lo importante es someterse a un entrenamiento adecuado.

Y no importa si tienes dieciséis o setenta años: lo que necesitas es practicar.

Lauren Binder, entrenadora y triatleta de Portland comenta que:

«He ganado tres campeonatos mundiales a mis 60 años, pero lo hice entrenando de manera muy distinta a una persona de 30 años».

Binder dice que los atletas mayores y los caminantes como tú y yo, necesitan un buen acondicionamiento para forjar una base y un tiempo adicional para la recuperación.

Los planes de entrenamiento de tres meses que funcionan para una persona de mediana edad, es mejor distribuirlos en un período más extenso, de seis meses probablemente, para permitir un aumento gradual del kilometraje, más tiempo de recuperación y margen de maniobra en caso de lesión o contratiempo.

Recuerda tu objetivo: caminar durante horas, día tras día, y disfrutar del viaje.

Estoy segura de que los seis consejos que comparto a continuación te ayudarán a hacerlo.

 

1. Desarrolla tus niveles de resistencia de forma inteligente

Empieza tu entrenamiento haciendo caminatas diarias durante una semana.

Anota tu ruta, distancia, tiempo, lo que notaste y cómo te sentiste.

Si compartes tus datos y observaciones con compañeros de práctica y/o viaje, amigos y familiares reforzará tus esfuerzos.

Robbie Johannesen, fisioterapeuta jubilado, corrió la primera maratón de su vida en Oregón en 1972 y ha completado el circuito de 68 de Mount Hood km cinco veces.

Ahora, ya en sus 70, recomienda que los viajero/as 50+ como tú y yo desarrollemos nuestros niveles de resistencia durante un periodo extenso de tiempo.

Él sugiere sumar kilómetros y tiempo semanalmente, y alternar días fáciles y difíciles, sobre todo teniendo en cuenta el terreno.

Para evitar que esto se convierte en una obligación aburrida y tediosa, no es necesario que cada caminata sea una caminata de entrenamiento.

Si tienes tiempo, prueba los entrenamientos dobles: camina por la mañana, haz una actividad como nadar o yoga, y luego vuelve a caminar por la tarde.

¿No tienes tiempo?

Deja el coche en el garaje y vete andando al trabajo o a hacer los recados.

Cógete un autobús hasta el límite de tu ciudad y regresa andando.

Busca variación en la distancia y el terreno.

Dedícate a explorar nuevos vecindarios como si estuvieras en un país extranjero, manteniendo un registro del kilometraje en tu podómetro.

Si en tu primera semana puedes sumar 25 kms, para el día de tu viaje veinticuatro semanas más tarde, deberías haber conseguido los 70-80 kms a la semana.

¿Que a los 50+ se te ha pasado la edad de caminar largas distancias en tus viajes?

2. Fortalece tu torso

Para caminar durante horas, necesitas mucho más que tener unas piernas fuertes.

Para evitar posibles lesiones o dolores de espalda, es importante que fortalezcas tu abdomen.

La natación, el pilates, el yoga e incluso el aeróbic acuático te ayudará a robustecer tu zona abdominal y mantenerte flexible.

No olvides que los humanos perdemos masa muscular desde los 30 años (¡qué rabia!).

El aumento de tripa que suele acompañar a la edad (aunque no tiene por qué  J), provoca alteraciones en la posición que debería tener la columna y descompensaciones en la región pélvica y lumbar que pueden derivarse en dolencias como sobrecargas lumbares, hernias discales, aplastamientos, etc.

Así que, imprescindible: para andar lo mejor y lo más tendido posible, ¡tonifica abdominales!

 

3. Apóyate en los bastones de trekking

Y si aún crees que necesitas algo que haga sentirte más seguro en tus caminatas por el mundo, los bastones de trekking van a ser tus mejores amigos.

Aligerarán tus pasos, aliviarán tus rodillas, te impulsarán hacia adelante, te ayudarán a detectar la superficie del camino e incluso pueden impedir que tropieces.

Pero no esperes hasta el primer día de tu viaje para usarlos.

Empieza a entrenar con ellos para desarrollar eficiencia de movimiento y ganar fuerza en los brazos.

¿Que a los 50+ se te ha pasado la edad de caminar largas distancias en tus viajes?

4. Practica estar tranquilo/a

Como Nomad@50, puede que en algunas ocasiones, viajes solo/a.

Recorrer camino sin compañero/as que te entretengan no siempre es fácil.

Inicialmente, puede que te parezca difícil.

Por eso, es importante que te prepares a pasar largos períodos sin compañía ni conversación.

¡Incluso si la tienes!

¡Nadie charla siete horas al día durante diez/veinte/cuarenta días!

Camina solo/a.

No hace falta que entrenes.

Aprovecha la oportunidad de prestar atención a los detalles en el camino.

Deja que tus pensamientos erren.

Presta atención a ti mismo y a lo que ves a tu alrededor.

Anota o comparte lo que descubriste durante esa caminata.

Lo que te sorprendió.

Cómo te sentiste físicamente.

Y cómo te sientes al ganar fuerza y ​​mantenerte sano a los 50+.

Todo lo que anotes, aunque no te lo parezca, encierra mensajes muy importantes para generaciones futuras.

 

5. Ponte a prueba

Compruebe hasta dónde puedes llegar en dos o tres horas a lo largo de un camino desconocido.

Al principio, camina con una mochila ligerita.

Con el paso de los días, ves agregando peso (igual que agregaste tiempo y distancia a tus caminatas).

Usa las botas y los calcetines que piensas usar todo el día en diversas superficies en todo tipo de climas, una y otra vez.

Aprende cuándo y cómo tratar tus pies si fuese necesario.

Identifica el combustible que te mantiene en movimiento (¿frutos secos?).

Prueba tu ropa de lluvia (¡en la ducha si es necesario!).

Practica los idiomas que vas a verte obligado/a a hablar con simples saludos y preguntas.

 

6. ¡Descubre tu ritmo y mantelo!

Deja tu ego en casa.

Si necesitas parar, para.

Si necesitas saltarte un entrenamiento de vez en cuando, sáltatelo.

Si tienes que tomar el autobús, tómalo.

No pasa nada.

Aquí no hay expectativas más que disfrutar de las experiencias maravillosas que te ofrece nuestro mundo, con calma.

Aquí no hay horarios.

Ni estamos participando en competiciones.

Recuerda tu intención siempre, y sobre todo, ¡saborea el viaje!

 

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