De repente, el mundo ha descubierto Fika.

El mundo vive la revolución Fika, como en su día vivió la revolución Abba.

Aunque, para Suecia es lo más normal del mundo.

En su libro Fika: el arte sueco de tomarse un café, Anna Bronnes y Johanna Kindvall describen el concepto de Fika tal y como lo conciben en este país:

“Como verbo y sustantivo a la vez, el concepto de Fika es sencillo. Es el momento en el que uno se toma un descanso, a menudo con una taza de café, pero posiblemente también con té, y encuentra una pasta dulce para acompañarlo. Se puede practicar solo/a o con amigos. Se puede practicar en casa, en un parque o en el trabajo. Pero lo esencial es practicarlo, encontrar el tiempo para tomar un descanso: de eso se trata Fika».

¡Pues menudo descubrimiento! debes estar diciendo…

¿Será que no paramos los españoles para descansar?

¿Será que no nos tomamos un café a media mañana?

¿O una cerveza y unas tapitas con los amigos por la tarde/noche?

Ya.

Tienes toda la razón.

¿Y los británicos?

¿Que no hacen ellos su paradita para tomar el té a media tarde?

Lo que ocurre, es que el concepto de Fika no hace referencia solo a una parada obligatoria durante el día.

Como en tantos otros países.

Fika es una filosofía.

Un arte.

Un estado mental.

El/la sueco/a planifica su día en función a su Fika.

Los jefes ofrecen la posibilidad a sus empleados de tomarse una pausa o dos al día para relajarse y reponer energías.

Porque Fika es eso:

 

Fika es ralentizar

Fika te hace disminuir la velocidad alocada del día.

Fika es un momento para sentarse y contemplar los sucesos del día.

A diferencia de la rápida parada que hacemos en la mayoría de países para tomarnos un café y darnos un chute de cafeína, con Fika el tiempo se detiene.

Se saborea el momento.

Es la excusa perfecta para poner los frenos en este loco y ajetreado mundo de hoy.

Cuando Fikeas, no te sientas en una barra y te zampas un expreso en dos minutos.

Ni te sientas en un café frente al portátil o al móvil.

 

Fika es un respiro.

Un sentarse frente a otra persona, mirarle a los ojos, y conversar.

Con calma.

Escuchando.

Pero de verdad.

Eso, sí, fikear normalmente siempre incluye una pastita dulce.

Aunque, tú decides.

Lo importante es disfrutar del momento.

Si te vas a estresar por las calorías (como me pasaría a mí) cada vez que tengas el tradicional Kanelbullar o rol de canela, no vas a disfrutar del momento.

Y, por lo tanto, no vas a fikear debidamente.

 

¿Y si estás de viaje?

Fikeas igual.

Te llevas un termo con café y alguna pastita o bocadillito hecho de aquel delicioso pan integral sueco, y te tomas tu tiempo para Fika donde bien puedas.

Porque Fika es un estilo de vida.

Un hábito que muchos agradeceríamos en nuestras vidas.

¿No crees?

Llámale como quieras.

Fika o no.

Práctica lo dónde quieras: en casa o en cualquier parte del mundo.

Pero, date licencia para detenerte, saborear y disfrutar.

Esa es la filosofía que tanto nos gusta a la comunidad Nomad@50.

¿Qué? ¿Paramos para Fikear un rato?

 

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