De jovencita me fascinaba el cambio.

Me irritaba la rutina.

Quería probar cosas nuevas constantemente.

Empezaba un proyecto y al mes ya había encontrado otro que me atraía más.

Quería conocer países distintos, aprender idiomas diferentes…

Así que un buen día, así, sin más, a mis 20 añitos, compré un billete de avión con el dinero que había ganado haciendo prácticas en el Patronato de Turismo de Barcelona: 90.000 pesetas.

Aún lo recuerdo.

Las justas para ir a Singapur.

Sí, a Singapur. En una época en la que no había ni Internet, ni Skype, ni nada.

Muchos no sabían ni situar la isla en el mapamundi. Yo, más o menos…

Y me fui sola, por ese mundo de dios, con una inocencia y una ingenuidad que ahora admiro pero no añoro en absoluto.

¿La vuelta?

Ni se me ocurrió pensarlo.

¿Comida? ¿Alojamiento?

¡Algo encontraría!

Tres décadas va a hacer el año que viene que marché de Barcelona con la mochila al hombro.

Acabé viviendo cuatro años en Singapur, cinco en Malasia, y veinte en Australia.

Como te imaginarás, encontrar, encontré de todo.

De lo bueno, y de lo que te estremecería.

Cambiar, cambié: de costumbres, de lenguaje, de manera de pensar…

Lo que tengo clarísimo ahora es que el cambio tiene dos caras.

Los hay que se agradecen.

Y los hay que te desmontan todas las estructuras y que vienen acompañados de consecuencias devastadoras.

Como el día que le tuve que decir adiós definitivamente a mi padre.

Ese día, el mundo se desmoronó para mí.

Ese día entré en lo que en psicología se conoce como las cinco etapas del duelo.

 

El modelo de Kübler-Ross o las cinco etapas del duelo

La doctora suiza Elizabeth Kübler Ross pasó mucho tiempo estudiando, y reconfortando a personas en estado moribundo. Lo aprendido, lo plasmó en un libro llamado «On Death and Dying» (“Sobre la muerte y morir”), en el que describe un ciclo de estados emotivos por los que pasan las personas que están a punto de morir.

Posteriormente, se descubrió que este ciclo no era exclusivo a enfermos terminales, sino que también se manifestaba en personas afectadas por algún evento negativo, como la pérdida de un puesto de trabajo o un divorcio.

¿Cuáles son las etapas del Ciclo del duelo?

 

01 La Negación

“Pero yo me siento bien”, “Esto no me puede estar pasando”, “A mí, no”.

La negación actúa como una defensa temporal para la persona afectada por el cambio negativo.

 

02 La Ira

“¡Esto no es justo!”, “¿Por qué a mí?” “¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?”.

Para la persona afectada por una enfermedad, o la persona que se ha quedado sin trabajo, cualquier otra persona que simbolice vida o energía, o que tenga un trabajo seguro, será sujeto de resentimiento y envidia.

 

03 La Negociación

“Dios, déjame vivir al menos para conocer a mis nietos», «haré cualquier cosa por conseguir un nuevo empleo”.

En la tercera etapa se negocia con el universo, o con un ser superior para pedir una nueva oportunidad en la vida, en el ámbito laboral, en el matrimonio, etc.

 

04 La Depresión

“Me siento triste y sin ganas de hacer nada”, “¿Para qué esforzarme si total voy a morir/no voy a encontrar trabajo/mi mujer ya ha encontrado otra pareja?”

En esta etapa, la inevitabilidad de la situación se hace patente. La persona suele adoptar una actitud silenciosa e incluso pasar mucho tiempo llorando y lamentándose.

 

05 La Aceptación

“La muerte/la separación/el despido, no se puede evitar, así que mejor que me prepare”.

La etapa final llega con la paz y la comprensión de que la muerte/la separación/el despido está acercándose. Es el fin de la lucha contra el cambio negativo.

 

¿Reconoces estas etapas?

¿Has pasado por ellas en alguna ocasión?

¿Tal vez estés enfrentándote ahora mismo a un cambio perturbador?

Piensa que, desafortunadamente, todos nos enfrentamos en un momento u otro de nuestras vidas con algún tipo de cambio negativo.

Lo sé.

Sé que cuando te encuentres inmerso en el dolor, en la confusión o en el caos, los consejos normalmente, te entran por un lado y te salen por el otro.

Pero aún y así, me gustaría compartir algunas sugerencias. Espero que te sean útiles.

 

 

9 consejos útiles para hacer frente a situaciones negativas a los 50+

 

01 Libera tus frustraciones.

No tapones tus sentimientos.

¿Por qué?

Pues porque vas a implosionar (metafóricamente).

Habla con amigo/as.

Haz ejercicio.

Plasma tus emociones en un diario.

 

Antigua agenda sobre una mesa con otros utensilios de viaje

O2 Reconoce que no eres el/la único/a.

Puede parecértelo, pero no, no eres el/la único/asintiendo ese dolor.

En algún lugar en el mundo, alguien está pasando por exactamente lo mismo que tú.

Alguien comparte ese malestar incontenible.

¿Y?

Pues sabiendo que no estás sola te ayudará a no sentirte una víctima de los caprichos del universo.

Incluso igual te ayude a ponerle un nombre y un rostro a esa persona con la que compartes el sufrimiento.

 

03 Admite que la frustración no va a resolver nada.

El problema que tienes no va a desaparecer por mucho que te obsesiones con él.

Lo único que vas a conseguir es empeorar la situación porque tu ofuscación te va a impedir tomar buenas decisiones.

Así que, ¿por qué no intentar concentrarte en lo que puedes hacer para superarlo?

 

04 Hazte a la idea de que siempre tienes una opción.

Pase lo que pase, recuerda que siempre existe una opción.

De acuerdo, en la vida no se pueden escoger las cartas que se nos reparten, pero sí que decides cómo jugarlas.

Nada va a cambiar si no te enfrentas a ese cambio, tomas posesión y encuentras el valor y coraje para dar el siguiente paso.

 

Mujer con chaqueta roja frente a una carretera nevada

05 Conviértelo en objeto.

Un cambio es un cambio.

Y punto.

Un evento. Un incidente.

Un obstáculo en el camino hacia el aprendizaje y el crecimiento que es la vida.

Nada más.

Nosotro/as somos responsables por los sentimientos que asociamos a ese cambio.

Si intentamos separar esos sentimientos y observar los problemas asociados con ese cambio de manera objetiva, conseguiremos distanciarnos del acto en sí, y sobrellevarlo mucho mejor.

 

06 Concéntrate en lo que Sí puedes hacer.

La acción crea empoderamiento.

Aporta posibilidades.

Crea resultados.

Porque al tomar una acción, dejas de ser un receptor pasivo y pasas a ser un/a creador/a consciente de posibilidades.

 

07 Pide ayuda si es necesario.

No tienes por qué enfrentarte al cambio negativo solo/a.

Cuando mi padre murió, tuve que dejar Barcelona tras haber estado con él día y noche en el hospital, meterme en varios aviones y atravesar 20.000 km para volver a Australia.

Me sentía confundida.

Había perdido todo el sentido de la orientación.

Llegué a Sídney y nada tenía sentido.

No tenía con quién hablar.

Poco a poco, los temblores sísmicos fueron haciéndose mayores hasta que se produjo un cataclismo emocional.

El mayor de mi vida.

Sé que el proceso hubiese sido igual de doloroso pero mucho menos confuso, de tener alguien capacitado y con la voluntad de escucharme y guiarme.

Tardé aproximadamente un año y medio en recuperarme.

Aprendí una lección muy dura, pero la aprendí.

Ahora sé que cuando el universo decide lanzarme otro reto, tengo que enfrentarme a él de la manera más constructiva posible.

Ahora, busco de manera proactiva el cambio positivo.

Porque sé que algún día va a llegar otro de los que duelen, y prefiero estar preparada.

 

¿Cómo busco cambios positivos en mi vida Nomad@50?

 

01 Me auto-impongo una manera de pensar positiva.

Intento sintonizar mi mente para pensar en positivo.

A la que vuelvo a las andadas y se me impone la negatividad, me doy un estirón de orejas (metafórico) e intento centrarme en lo bueno.

En lo que me hace feliz.

 

02 ¡Hago ejercicio! ¡Cada día!

Cada día, allí me tienes. Ya puede llover y ya pueden superar los 30 grados, que Tere sale a hacer de las suyas.

O corro (que conste que utilizo el verbo “correr”, y no me apunto a la nueva modo del “running” porque yo, lo que es poner un pie delante de otro a alta velocidad, ¡hace más de 30 años que lo  hago!), o hago bicicleta, o yoga, o nado, o ando o hago ballet, pesas,… siempre intento moverme.

Y es que no falla.

Es cuestión de terminar, y sentir un apogeo interno que me hace sentir capaz de hacer cualquier cosa.

Si no lo haces ya, pruébalo.

Dedícale al menos media hora al día a practicar cualquier tipo de actividad física que te guste.

Y si lo puedes compartir con alguien, ¡aún mejor!

 

03 Me concentro en una única tarea y un único objetivo.

Es decir: gota a gota se llena la bota.

Lo del multitasking está demasiado infravalorado.

A mí el calendario de Google me va estupendo porque me divido el día en bloques de trabajo y bloques de ocio, asignándome la tarea que sé que me va a llevar más tiempo por la mañana, cuando mi mente está más fresca.

Y no veas la felicidad que siento cuando a las 10, ¡ya tengo lo que me iba a llevar más dolores de cabeza superado!

 

04 Establezco prioridades

Identifica lo que es más importante para ti: pasar tiempo con tus hijos, dedicarle más tiempo a tu salud, el crecimiento de tu negocio, transformar tu carrera, viajar, etc.

Y céntrate en eso.

Cualquier distracción que te descarrile de tu propósito: ¡adiós muy buenas!

 

05 Soy amable con los demás.

Importantísimo, pero poco fácil porque no siempre vas a ser reciprocada.

Pero no te preocupes.

Tú te sentirás mejor.

Los que insisten en seguir con sus caras largas, allá ellos.

Tú, a difundir amabilidad, y disfrutar del bienestar que te aporta.

 

06 Acepto que no todo es ni blanco ni negro

Hay que darle una oportunidad a lo gris.

¡Uyyy! Lo que nos duele reconocer que en la vida no todo es o blanco o negro.

¡Esa franjita de gris entre el blanco y el negro tiene opciones de lo más interesantes!

¡Descúbrelas!

 

 07 Reflexiono y doy gracias

Cada día, intento bajar el volumen en mi cerebro un ratito y cancelar la algarabía constante que en él se produce.

Diez minutitos.

Pero si necesitas más, pues más. Tú mismo/a.

A mí me gusta cerrar los ojos y pensar en lo maravilloso que es estar vivo.

Celebra lo positivo en tu vida, y dedícale unos minutos a encontrar avenidas para superar los cambios que se avecinan.

Funciona.

Al menos a mí: ¡la reina del cambio!

 

¿Y tú?

¿Cómo te enfrentas a los cambios negativos?

¿Qué haces para instigar cambios positivos en tu vida a los 50+?

¡Cuéntanos tus experiencias!

Nos encantará saber a qué cambios te enfrentaste y qué hiciste para superarlos.

 

 

 

 

 

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