Si no has viajado al sureste asiático, posiblemente la palabra Peranakan te suene a algún tipo de fruta exótica que todavía no se ofrece en los mercados europeos.

Si conoces el Asia Marítima, seguro que el legado Peranakan ha sido uno de los aspectos que más te ha llamado la atención en esta parte del mundo.

Y si te atreviste a probar su increíblemente deliciosa gastronomía, ¡aun debes estar echando chispas!

¡Lo picante que es aquello!

Yo viví la experiencia Peranakan de primera mano de una encantadora mujer Nyonya (es así como se denominan a las féminas de este grupo étnico) que trabajaba conmigo en el Singapur de 1987.

¡Aquello era un terremoto!

Pero, cada día llegaba a la oficina impecable y guapísima con un cheong sam tradicional de seda con dos cortes muy pronunciados a cada lado de la muy ajustada vestimenta.

Yo, a mis veinte añitos, flipaba con este personaje maravilloso y con la cultura que ella representaba y de la que yo nunca había oído hablar (en aquella época, cuando le decía a la gente que me iba a vivir a Johor Bahru, Malasia, ¡¿me decían que dónde narices estaba eso!?).

¿Vamos al wet market (al mercado mojado) a comer? me solía preguntar Juliana.

Y yo, encantada, aceptaba la invitación, pero sabía que iba a haber dolor.

Mucho dolor.

Porque ir con Juliana a comer al wet market, era ir a comer picante.

Muy, pero que muy picante.

Y sudar aún más de lo que una sudaba ya a 35 ° y a una humedad media del 70%.

Pero la experiencia gastronómica y cultural siempre valía la pena.

Desde mis aventuras con Juliana en Singapur quedé enamorada de esta fascinante mezcla cultural que se generó en los estrechos de Malaca a raíz de la integración de los primeros inmigrantes chinos hacia el siglo XV con la población indígena malaya de esta zona.

Un mestizaje que ahora se conoce como Baba-Nyonya (峇峇娘惹), términos que se refieren respectivamente a un hombre mayor y a una mujer mayor, usualmente de origen extranjera.

 

El fascinante legado Peranakan: Singapur – Malaca – Penang para viajero/as 50+

¿Qué es lo más cautivador de la cultura Peranakan del Estrecho de Malaca?

 

Historia de mestizaje Peranakan

Todo empieza cuando el inmigrante chino llega al sureste asiático en busca de riquezas en los siglos XVI y XVII.

¿Qué sucede?

Que a sus mujeres no se les permite marchar de China hasta el siglo XIX.

¿Consecuencia inevitable?

O se casaban con las mujeres locales o las tomaban como concubinas.

Pero, no olvidemos que las mujeres locales eran musulmanas y con unas tradiciones muy distintas a las de los recién llegados.

De ahí que se crease una cultura totalmente idiosincrática, que adoptó los elementos más interesantes de ambos grupos étnicos.

Se les conocía por su laboriosidad, inclinación por los negocios y por su interés en la comercialización de productos agrícolas como la pimientas, el azúcar, la tapioca, el clavo, etc.

Con el establecimiento de la Malasia británica, las comunidades Peranakan adquirieron una gran influencia, convirtiéndose pronto en la mano derecha de los colonizadores.

La población local acabó bautizándolos como «chinos del Rey».

Como te imaginarás, el trato mercantil con los colonizadores tuvo un impacto importante en el comportamiento y mentalidad de la comunidad Peranakan.

En pocas palabras: les gustaba aparentar.

De ahí que se esmerasen tanto en lucir sus hogares, sus muebles, sus textiles, e incluso su gastronomía.

 

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A principios del siglo XX, muchos de ellos se convirtieron al cristianismo pues querían ser “más occidentales».

Los que no se convirtieron al cristianismo mantuvieron sus creencias taoístas y budistas.

Pero, independientemente de su antigua o nueva fe, la comunidad Peranakan continuó observando las tradiciones de sus antepasados, adoptando al mismo tiempo muchas de las costumbres de su tierra natal y de los colonizadores.

Su nuevo idioma, el Peranakan, también denominado Baba Malayo, es una fusión del idioma indígena malayo y el hokkien, el dialecto de la provincia de Fujian en China, de donde provenían la mayoría de los inmigrantes chinos.

Cuando el idioma inglés de los colonizadores adquirió valor comercial, los Babas obligaron a sus hijos a aprenderlo.

Tristemente, el baba malayo hoy en día es un idioma moribundo reducido a los miembros ya mayores de generaciones pasadas.

 

Textiles Peranakan

 

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Uno de los aspectos que más me fascinaban de este interesante grupo étnico eran los bellísimos Sarong Kebayas que lucían las mujeres Nyonya.

¿Qué es una kebaya?

Es una blusa de algodón, seda, encaje, brocado o terciopelo, normalmente semitransparente, que se une en el centro con un broche (kerongsang).

A la blusa la acompaña el Kain Sarong o falda que es una envoltura de tela sin costuras de unos tres metros de largo.

El kain (al que se conoce normalmente como batik), ¡puede ser de un estampado liso o incluso bordado de seda con hilo de oro!

¡Y no creas que la Kebaya se está perdiendo como el idioma!

Hoy en día, está influyendo muchísimo en el mundo de la moda moderna, e incluso se lleva con baqueros y faldas de todo tipo.

Y se sigue viendo sobre todo en bodas, festivales tradicionales, etc.

El propio uniforme de las azafatas de Garuda Indonesia es una interpretación moderna de la kebaya Peranakan tradicional.

La Kebaya se completaba con zapatillas de cuentas llamadas Kasot Manek, ¡que requerían días de elaboración artesanal!

 

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Hogares Tradicionales

Las primeras casas Peranakan eran sencillas, de 1 a 2 plantas, en su mayoría de madera al estilo chino.

Pero, ese minimalismo cambió con la influencia europea.

 

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El estilo de la casa Peranakan adquirió elementos tanto de la arquitectura china como de la europea, y empezó a adquirir altura, llegando a tener hasta 3 y 4 pisos.

Con la influencia europea llegó también, el color.

¡Mucho color!

Entre 1910 y 1930 los hogares Peranakan adquirieron mucho color y muchos detalles influídos por las modas que los distintos poderes coloniales introducían en esta zona.

Peranakan bed

Así que los portugueses introdujeron arcos, los holandeses aportaron su sentido del tamaño y el espacio, y los británicos la grandeza de los edificios angloindios coloniales.

 

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En Singapur, puedes visitar el museo Peranakan (aunque infórmate con antelación en su web porque ahora mismo están de reformas).

 

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En Singapur, tienes también The Intan, un museo dedicado a todo tipo de artefactos Peranakan, aunque no está alojado en un edificio de este estilo per se.

Te estoy hablando de escupideras exquisitamente esmaltadas, santuarios ancestrales tallados a mano en China por maestros artesanos, delicadísima porcelana demasiado frágil para comer, cientos de zapatos bordados, textiles, muebles, joyas, etc…

En Malaca, no te pierdas el Museo Baba Nyonya, un hogar en el que vivieron cuatro generaciones hasta que se convirtió en museo, y en el que podrás admirar la opulencia de esta cultura.

Y en Penang, tienes Pinang Peranakan Mansion.

Otro ejemplo maravilloso del estilo de vida de los adinerados Babas de principios del siglo XX.

 

Gastronomía Peranakan

¿Y la comida?

Imprescindible.

Tienes que probarla una vez un tu vida, al menos.

Aunque te haga sufrir, sudar y llorar.

 

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La comida Peranakan es puro arte.

Se requiere mucho tiempo y paciencia para que la carne y los mariscos absorban adecuadamente las especias, y se marinan durante muchas horas.

¡Incluso las especias requieren preparación y se combinan meticulosamente en un mortero para darle a los alimentos Peranakan su sabor fuerte y distintivo!

¿Por qué tipo de platos se conoce a este tipo de cocina?

Hay muchísimas estrellas de la cocina Peranakan, aunque el más conocido es la Laksa: una sopa de fideos gruesos, verduras, gambas y/o carnes diversas.

Penang fue la primera población que dio a conocer este plato en la península de Malasia, y como se vendían cientos de versiones distintas en sus calles, acabó por ganarse el título de «la capital de vendedores ambulantes de alimentos» de Malasia.

Otro plato popular es Mee Siam, fideos finos con camarones salteados en salsa de tamarindo y sazonado con limas kalamansi (pequeños cítricos nativos de Asia) que le dan a este picante plato un acabado muy fresco.

Después tienes, Rojak, una ensalada picante con piña, guayaba, mango verde, maní y semillas de sésamo. El aderezo está hecho de una pasta espesa de gambas y chiles tailandeses para darle al plato un toque extra.

Y como curiosidad, no te pierdas el Ayam Buah Keluak.

¿Qué tiene de especial?

El uso de las semillas del kepayang, un árbol alto nativo de los manglares de Malasia e Indonesia.

La semilla en sí es venenosa si no se cocina, ¡ya que contiene cianuro de hidrógeno!

Por eso, se requiere una gran cantidad de preparación antes de poder ingerirse: las semillas se hierven primero y luego se entierran en cenizas, hojas de plátano y tierra durante ¡más de un mes!

El proceso de fermentación facilita la limpieza del cianuro.

Y pasado ese tiempo, las semillas de pollo y kepayang se cuecen a fuego lento durante horas en una pasta de tamarindo y rempah.

El resultado es un plato picante con un toque amargo como el del buen chocolate negro.

Y los postres.

¡Ay los postres, que nos llevaban locas a mi hija y a mí!

¡Qué ricos están los postres Nyonya!

Aquí aparecen ingredientes de Malasia (como camote y ñame) y chinos (como frijoles rojos) combinados con leche de coco o arroz glutinoso, en serio , ¡para chuparse los dedos!

Imperativo: Burbur cha-cha, una especie de papilla hecha con batata y sagú aromatizada con azúcar de roca y pandan, y el Cendol, pequeños dulces verdes hechos de harina de guisantes verdes cubiertos de frijoles rojos y de una montaña de hielo raspado y arroz, que luego se rocía con leche de coco.

El paraíso para los amantes de lo dulce.

Eso sí, ¡cuidado con las calorías!

Que esos dos postres son los culpables de que yo engordase unos cuantos kilitos al llegar a tierras malasias.

Por cierto, hoy en día incluso puedes disfrutar de comida Peranakan con estrellas Michelín, en el restaurante Candlenut, en Singapur.

Pero, mi experiencia me dice que en cualquiera de los wet markets de estas tres poblaciones (Singapur, Malaca, Penang), encontrarás muestras de esta espectacular tradición gastronómica a precios mucho más accesibles.

 

 

 

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