La isla Mauricio para viajeros 50+

Imagina:

El 9 de febrero de 1507 una expedición naval portuguesa capitaneada por Tristão da Cunha rumbo a la Bahía de Bengala, se enfrenta de repente a una ciclópea tormenta tropical que le obliga a cambiar de rumbo. Ese giro hace que la nave encuentre accidentalmente un grupo de islas desiertas que parecían totalmente deshabitadas. Nada y nadie a la vista. Nada de interés.

 

 

La tripulación decide descansar y reponer reservas.

Nombran las islas Saint Apollonia, Cirne y Rodrigues porque en aquella época eran así de chulos.

Y continúan con su trayecto hacia los asentamientos de Goa y Ceilán.

Un grupo de dodos les observa desde lejos a medida que la embarcación desparece en la distancia.

Casi 90 años después, en 1598, se produce una historia similar.

Esta vez, sin embargo, ocho buques holandeses se dirigían al subcontinente indio.

De nuevo, oleaje y mal tiempo.

Los barcos se separan y el 17 de septiembre, cinco de ellos desembarcan en la misma isla.

Prescinden de los nombres escogidos por los portugueses, y llaman a la mayor de las islas «Prins Maurits van Nassaueiland», como el Príncipe Maurits de Holanda.

Un par de semanas después, los barcos vuelven al mar hacia el asentamiento holandés de Bantam, Indonesia.

Un grupo de dodos les observa desde lejos a medida que la embarcación desparece en la distancia.

 

 

Los holandeses regresan…

y comienzan a usar la isla como parada de abastecimiento tras sus largas travesías desde Indonesia.

Hasta que en 1606, dos expediciones establecen dos asentamientos portuarios, Port-Louis y la «Rade des Tortues» (que significa literalmente «Puerto de las Tortugas»).

Con ellos, comienza la destrucción de los preciosos árboles de ébano de la isla.

Con ellos comienza, muy tristemente, la extinción de la ave nativa de Mauricio, el Dodo.

Los holandeses empiezan a poblar este paraíso y traen esclavos de la vecina Madagascar y África.

La muerte y el naufragio en 1615 del gobernador holandés Pieter Both, que regresaba de la India con cuatro barcos cargados con ricos botines, hace que los marineros holandeses crean que la ruta que pasa por Mauricio está maldita y se mantienen alejados de ella.

Pero pronto, llegan buques daneses…

Seguidos de buques franceses, quienes acaban por gobernar las islas durante más de 100 años hasta que se vieron obligados a cederlas al imperio británico.

Los británicos implementaron muchos cambios: abolieron la esclavitud, compensaron a los plantadores por la pérdida de sus esclavos, trajeron a trabajadores contratados del subcontinente indio, China, Madagascar y Malasia, y con eso, comenzaron un proceso natural de hibridación.

Esos cambios sociales convirtieron a Mauricio en un foco de diálogo (y a veces también tensión) intercultural.

Las aves dodo habían quedado extintas tiempo atrás, presa del hambre de los marineros y otras especies invasoras introducidas por ellos.

 

Mauricio se convirtió en un estado independiente el 12 de marzo de 1968.

En la actualidad, Mauricio es una república multi-cultural y multirreligiosa que pertenece a la Mancomunidad Británica.

Cuenta con una población de 1,2 millones y si bien el inglés es el idioma oficial de la nación, y el lenguaje que se utiliza en el parlamento, las normas de tránsito y la administración escolar, solo lo habla el 3% de la población.

El francés es el idioma nativo de los franco-mauritianos y es el que emplean los medios de comunicación.

El ochenta por ciento de los periódicos están escritos en francés, que también domina el campo de la publicidad.

El criollo de Mauricio, o MC, es el idioma nacional y es hablado por la mayoría de los mauricianos. Casi toda la población conoce y usa MC para la comunicación.

 

Al no tener recursos minerales, la población de este hermoso paraíso vive principalmente del azúcar, los textiles y el turismo.

En cierta manera, el aislamiento de la isla ha contribuido a salvarla de los daños causados ​​al medio ambiente por la industrialización en muchas otras partes del mundo.

Gracias a eso, y a pesar de la triste extinción del encantador pájaro Dodo, Mauricio sigue siendo un crisol multicultural en un ecosistema tropical y saludable.

 

Pero eso está empezando a cambiar: tráfico, energía, contaminación

Ante el grave problema de tráfico de la isla, provocado por la gran cantidad de usuarios de la carretera, el gobierno se embarcó en 2012 el proyecto Metro Express.

Se espera que la primera fase del proyecto termine este año, en 2019, y la segunda fase en 2021.

Luego está el tema de la producción de energía.

Hace cinco años, cuando la Comisión Nacional de Energía publicó su informe, las cifras eran preocupantes: casi el 80% de la producción de energía de Mauricio proviene de combustibles fósiles, mientras que un 20% constituye energía renovable.

En 2008, cuando el gobierno lanzó el proyecto Maurice Ile Durable, la ambición era alcanzar el 65% de la energía renovable en 2028.

Desde entonces, ese objetivo se ha revisado a la baja hasta el 35% para 2027.

Pero, en realidad, la isla-nación se ha estancado en el 20 % de energía renovable en las últimas dos décadas.

«Los combustibles fósiles no son renovables, y esto significa que cada vez hay menos de ellos y cuanto menos hay, más cuestan y más dependemos de ellos«, explica Michel Chiffonne un activista de Port Louis.

 

La contaminación es otro factor importante.

Las cenizas provenientes de las plantas se transportan al mar y los ríos, contaminando el agua.

En general, la producción de este tipo de energía está dañando directamente el medio ambiente de la isla, deteriorando la salud de los locales, afectando la vida silvestre y los ríos y lagunas y, en general, el patrimonio de Mauricio.

Lamentablemente, las malas noticias no se detienen ahí.

La gran cantidad de visitantes que está empezando a llegar a la isla cada año (casi dos millones anuales) también plantea grandes preocupaciones para una isla de solo 1.3 millones de residentes permanentes.

 

 

Con el turismo creciente, la práctica excesiva de la pesca y el cultivo intensivo de caña de azúcar, existe el peligro real de que las playas prístinas, los parques marinos y los preciosos arrecifes de coral de Mauricio desaparezcan por completo.

Por eso, si tienes pensado incluir Mauricio en tus aventuras como Nomad@50, viaja de manera responsable.

Tu primer punto de parada es Turismo Mauricio.

Especialmente, su sección Un viaje Sostenible, que como verás, te recomienda que visites la página:

Mauritius Conscious (en inglés).

Y aunque se trata de una entidad privada, fundada y gestionada una pareja encantadora, Mauritius Conscious da prioridad a las iniciativas locales y a operadores respetuosos con el ecosistema. Es decir, que cualquier actividad que quieras hacer con ellos, tienes la garantía de que va a contribuir a mejorar la comunidad local.