¿No eres fan de los vuelos largos?

¿La idea de quedarte atrapada durante 14 horas en un armatoste con alas te provoca escalofríos?

¿No te gusta nada tener que lidiar con el jetlag que viene después de un viaje de larga distancia?

Si es así, ¡hay que cambiar de actitud!

Sí, porque, créeme, está todo en tu mente.

No voy a negarte que cuando empieza a moverse el avión más de lo normal, ¡yo también empiezo a pedirle al universo que sea un final poco doloroso!

¡Y eso que llevo 35 años haciendo vuelos de muy larga distancia!

Pero, intento respirar, seguir viendo mis películas, y me recuerdo a mí misma lo seguro que es volar en avión.

Porque, hace tiempo hice un cambio de chip.

Un vuelo a larga distancia no es una tortura.

Un vuelo a larga distancia es una experiencia.

Una experiencia que forma parte de mi viaje.

Y he aprendido a disfrutarla al máximo.

¿Cómo?

Te lo cuento a continuación.

 

Cómo disfrutar al máximo de un vuelo largo a los 50+

Cómo disfrutar al máximo de un vuelo largo a los 50+

1. Planifica tu viaje inteligentemente

Cuando compres tu billete, intenta imaginar lo que podría salir mal.

¿Las conexiones son demasiado arriesgadas?

¿No vas a tener suficiente tiempo para el tránsito?

Por qué estresarte, ¿no?

Pero, si no puedes evitarlo, ¿cuál es tu plan B en caso de que las cosas salgan mal?

¿Vas a tener que pasar horas extras en el aeropuerto?

Si es así, no olvides poner un cambio de ropa y algunos snacks saludables en tu equipaje de mano.

Si reservas tus vuelos en una plataforma de viajes como Kayak, o directamente en la pagina web de tu aerolínea preferida, selecciona tus asientos antes de salir.

¿Que las turbulencias son un problema para ti?

Haz tu embarque online (entre 24 y 48 horas antes de la partida, según la aerolínea) y escoge tus asientos en la parte anterior del avión.

Se ha demostrado (y yo lo tengo demostradísimo también) que el avión se mueve mucho menos en la parte delantera.

Sí, esa es la zona precisamente donde se sientan las familias con bebés, pero piensa que los peques duermen la mayor parte del viaje.

Además, con unos buenos auriculares, a penas te vas a enterar.

¡Tú escoges! ¡O bebés o turbulencias!

Yo prefiero bebés, que son una cucada y entretenidísimos 🙂

Lo que sí que te recomiendo con toda certeza es que cojas un asiento de pasillo.

Si sois dos, pasillo y asiento central.

O dos de pasillo, uno al lado del otro.

Sí, vas a tener que levantarte cuando los otros pasajeros tengan necesidad de salir, pero eso tampoco es malo. Te conviene moverte.

Pero, al menos, estando en el pasillo, tú controlas tus movimientos.

 

2. Accede al aeropuerto inteligentemente

Como habrás hecho el embarque digitalmente, no vas a tener que pasarte horas haciendo cola.

Aún y así, yo te recomiendo que vayas hacia el aeropuerto con tiempo de sobra.

Y yo, personalmente, prefiero viajar al aeropuerto en transporte público para evitar imprevistos con el tráfico.

Muchas ciudades te ofrecen opciones muy cómodas y asequibles para llegar hasta el aeropuerto, aunque lleves equipaje.

Yo prefiero pagar 6€ en el Aerobus o en el metro de Barcelona, por ejemplo, que 40€ por un taxi que puede que se quede atrapado en un atasco en plena ciudad.

Además, ese paseo adicional en transporte público te cansará (positivamente) y te facilitará el relax en cuanto subas al avión.

Cómo disfrutar al máximo de un vuelo largo a los 50+

 

3.  Seguridad y aduanas: póntelo lo más fácil posible

¿En serio tienes que llevar el portátil contigo en el avión?

¿No puedes facturarlo?

¿Qué es lo peor que puede suceder? ¿Que te pierdan la maleta? Para eso están los seguros de viaje, ¿no?

¿Necesitas todas esas cremas y potingues en la cabina del avión?

En realidad, lo único que necesitas es un cepillo y pasta de dientes y tal vez una crema hidratante.

Póntelo lo más fácil posible.

Minimiza tu equipaje de mano para que no tengas que estar sacando y poniendo dispositivos electrónicos, objetos metálicos, productos de higiene, cinturones, botas, etc. en las bandejas del control de seguridad.

¡Es un verdadero agobio!

Y, pasaporte electrónico, ¿tienes?

¡Úsalo!

¡Tú sabes la de colas que puedes ahorrarte en algunos países!

Y cuando hayas facturado y pasado todos los controles, otro consejo: no te sientes a atiborrarte de comida en uno de los caros restaurantes del aeropuerto.

Cógete un carrito, coloca tu equipaje de mano, y pasea por el aeropuerto hasta que llegue el momento de entrar.

 

3.       Relájate al máximo, empieza tu experiencia aérea

 

Cómo disfrutar al máximo de un vuelo largo a los 50+
Imagen de Apex.aero

 

Los vuelos a larga distancia han cambiado muchísimo con el tiempo.

¡Recuerdo cuando incluso tenías que pagar por los sistemas de entretenimiento!

Ahora, viajar en una aerolínea como Qatar Airways (que por cierto, es una de mis favoritas de largo, y ¡he probado la mayoría que hacen el trayecto Sídney-Barcelona!), es una experiencia maravillosa que deberías intentar disfrutar al máximo.

Vas a poder dormir con cierta tranquilidad…

Vas a poder disfrutar de comidas bastante agradables (¡hay que pensar donde estamos!), bebidas, nuevas películas, series de TV, música, juegos…

En fin, que ¡hay cosas peores en esta vida!

Y calcula que la mayoría de nosotros dormimos gran parte del trayecto, normalmente, de entre 6 a 8 horas.

¿Que te resulta imposible relajarte y dormir en un avión?

Antes todo piensa que aunque haya turbulencias, los aviones de hoy, sobre todo los aviones que hacen trayectos transcontinentales, ¡pueden con todo!

En serio: están diseñados para soportar las turbulencias más agresivas.

Es muy desagradable, eso no te lo niego.

Por eso, te recomiendo que intentes cerrar los ojos y meditar.

Tienes aplicaciones muy útiles que te guiarán en tu meditación (en español, por ejemplo, Intimind y Medita), aunque muchas líneas aéreas tienen sus propios programas de meditación en sus sistemas de audio.

Algunos, tenemos nuestro propio ritual de relajación.

– Me descalzo ya que duermo mucho mejor sin zapatos. Y coloco los zapatos bajo el asiento para que no me molesten a mí o a ningún otro pasajero/asistente de vuelo.

– Me aseguro de estar cómoda a nivel de temperatura: ni demasiado calor, ni demasiado frío.

– Espero a comer e inmediatamente me lavo los dientes, me aplico crema hidratante y bálsamo para los labios.

– En ocasiones utilizo medias de compresión ya que favorecen la circulación, aunque no siempre lo hago.

Otros viajero/as dicen que unas gotas de aceite de lavanda en la almohada o en la manta disminuyen la presión arterial y estimulan el sueño profundo.

Llevar ropa cómoda y no ajustada también te hará sentirte mejor.

¡No te preocupes por las apariencias!

¡Todo el mundo está en las mismas condiciones que tú!

Bebe agua con frecuencia: pídesela a la azafata si es necesario, aunque te recomiendo que reutilices una botella o un vaso para no tener que usar tanto plástico.

Evita sentarte con las piernas cruzadas, ya que dificulta el riego sanguíneo.

Y mientras estés despierto/a, levántate y paséate por la cabina cada 1 o 2 horas.

Si puede ser, haz ejercicios de estiramiento en un rincón discreto del avión 🙂

Intenta caminar de puntillas, y al contrario, caminar con los talones para estirar las pantorrillas y facilitar la circulación.

Y cuando quieras dormir, y se hayan apagado las luces en el avión, ponte tus auriculares y un antifaz (mejor si te los traes tú de casa).

El objetivo es conseguir la oscuridad y el silencio absoluta que necesitas para disparar tu melatonina e incitar el sueño.

Aléjate de las pantallas ya que esa luz le dice a tus retinas que es de día y confunde el cerebro.

¿Que te apetecía tomarte un vinito o algún que otro cuba libre en el avión?

Entonces, bebe agua para mantenerte siempre hidratado/a.

Y sobre todo, ¡ten cuidado si te has tomado pastillas para dormir!

A mí, personalmente, no me gusta tomar pastillas para dormir porque me marean, pero se ha demostrado que combinarlas en vuelos de larga distancia con alcohol puede tener efectos muy peligrosos para la salud.

Además, sobre todo cuando viajo sola, me gusta estar en control de lo que hago.

¿Y si tenemos que aterrizar inesperadamente y yo estoy fuera de juego?

De hecho, varias veces ha habido emergencias médicas y los vuelos han tenido que desviarse a otros países. Si llego a estar dormida, ¡me hubiese sido imposible reaccionar!

¡No veas la que hubiese liado!

 

4.       Combate el jetlag inteligentemente

Cuando eres más joven, el jetlag te lo toreas como si nada.

Para el viajero/a 50+ gestionar los cambios horarios es un poco más complicado, sobre todo dependiendo de la dirección en la que viajes.

¿A qué conclusión he llegado después de casi 4 décadas viajando de Europa a Asia y a Australia?

Mi cuerpo manda.

¿Que me despierto a las tres de la mañana cuando llego a Europa después de volar desde Australia?

No pasa nada.

Respondo mensajes, trabajo un poco, leo, y depende de donde esté, salgo a hacer ejercicio cuando ya sale el sol.

Al cabo de dos o tres días, me he acostumbrado al horario europeo.

Volver a Australia es más complicado.

Normalmente mi ritmo circadiano estás descontrolado un mínimo de 7 -8 días.

Y eso es porque por cada hora de desfase horario se necesita un día de adaptación al volar hacia el este.

Un día y medio, si volamos al oeste.

De nuevo, no pasa nada.

¿Que me apetece dormir una siesta a las 2 de la tarde?

La duermo.

Con el tiempo, el jetlag se iba convirtiendo en un problema ( dicen que se reduce la secreción de la hormona tiroestimulante (TSH), del cortisol y de la melatonina, y eso dificulta más el proceso de adaptación al nuevo horario).

Pero, no he dejado que lo fuese.

Además del cambio de chip, ¿qué puede una persona de más de 50 años hacer para reducir los efectos del jetlag?

Cómo disfrutar al máximo de un vuelo largo a los 50+

  1. Intenta exponerte lo máximo posible a la luz en tu lugar de destino tan pronto como llegues, para que los ojos le vayan diciendo al cerebro que es hora de estar despierto.
  2. Si te has puesto el antifaz en el viaje, como te comentaba, y has conseguido dormir un poco durante el trayecto también te facilitará el proceso.
  3. ¿Llegas por la mañana? Intenta retrasar el sueño hasta que sea la noche en tu destino.
  4. ¿Te despiertas temprano? Permanece a oscuras en la habitación hasta que salga el sol.
  5. Practica ejercicio a primera hora de la mañana ya que te activa el sistema cardiovascular y las hormonas de la vigilia.
  6. ¿Llegas de noche a tu destino?
  7. Mantente alejado/a de la cafeína durante el viaje e hidrátate bebiendo agua.
  8. La melatonina también ayuda a regular nuestros ritmos circadianos. Nuestro cerebro la produce de manera natural. Se sabe también que la melatonina es un potente antioxidante que rejuvenece tejidos y estimula el sistema inmunitario.
  9. Puedes encontrarla en pastilla en herbolarios y farmacias. Pero, siempre pregúntale a tu médico o farmacéutico antes de tomarla.
  10. El lúpulo es una planta que te puede ayudar a conciliar el sueño por su efecto sedante. Tómala en una infusión de valeriana, una o dos tazas al día.
  11. La amapola de California (Eschscholzia californica), te tranquilizará e incluso aliviará el dolor de cabeza asociado con el jetlag.

 

¿Ya?

¿Has recuperado fuerzas?

¿Has disfrutado de la experiencia de viajar a los 50?

¿A que es maravillosa?

¡Aunque vayamos apretados todos como sardinas en clase turista!

¡Estamos viajando! ¡Y eso es lo que cuenta!