Porque, aquí todo el mundo está de voluntariado en Camboya…

O de Erasmus en Estocolmo…

O aprendiendo inglés en Nueva York…

Pero ¿y tú?

¿Está la aventura nómada limitada solo a los jóvenes sin ataduras?

Ni mucho menos.

Lo que se conoce como “año sabático” no tiene límite de edad.

Aunque, te hagan creer lo contrario.

Te dirán que no mola tanto ver a una o dos personas de más de cincuenta años viajando por el mundo…

Que no es tan instagrameable…

Que se nos ha pasado la edad de encontrarnos a nosotros mismos…

De ver mundo…

¡Mentiras, mentiras y más mentiras!

Si tú quieres tomarte un año sabático, ¿por qué no?

¿No te lo permiten en el trabajo?

¿Por qué no proponerles hacer el trabajo telemáticamente?

Si confían en ti, sabrán que puedes hacerlo desde donde quiera que estés.

¡Puede que incluso les venga bien tener un despacho más disponible!

Y no tiene por qué ser solo un año, pueden ser dos o tres, o los que tú quieras.

El año (o el periodo) sabático para nomad@s50 es la oportunidad perfecta para desatarte de las ataduras de este sistema, conocerte este maravilloso mundo e incluso aprender nuevas habilidades.

1. ¿Quién puede tomarse un periodo off y viajar por el mundo?

¡TODO EL MUNDO!

¿Tienes tu piso pagado?

¡Alquílalo y viaja por lugares donde el nivel de vida es más asequible!

¿No lo tienes pagado?

¡Más de lo mismo!

Si lo alquilas se paga por sí solo.

¿Estás de alquiler?

Puedes estarlo en otro país.

O en varios.

E imagínate lo que puedes hacer mientras rondas por este mundo.

¿Escribir ese libro que hace años quieres escribir?

¿Dar clases de español?

¿Crear tu propio negocio digital?

 

2. ¿Dónde puede ir la persona de más de 50 años en su viaje sabático?

Donde tú quieras.

¡Como si quieres ir a la Antártida!

Mujer con chaqueta roja frente a una carretera nevada

 

El mundo se está volviendo más pequeño y los viajes internacionales son más fáciles y baratos que nunca.

Aunque, lo que sí que es cierto es que, algunos países siguen siendo más accesibles que otros.

¿Vas a necesitar acceso a instalaciones médicas?

Una ruta por la Europa central y del este, podría ser ideal para ti.

¿Prefieres no tener que lidiar con el frío?

El Asia Marítima (sureste asiático) ¡te ofrece posibilidades maravillosas!

 

3. ¿Qué tipos de actividades puedo hacer durante mi año sabático?

¡Muchísimas!

Hay oportunidades a corto plazo que van desde el voluntariado, hasta la investigación marina, hasta la enseñanza de español.

Projects Abroad, por ejemplo, ofrece voluntariados para personas mayores de 50 años en forma de:

Voluntariado Ambiental Senior en Galápagos, con el que viajas a estas fascinantes islas y realizas labores de conservación y trabajo comunitario.

Voluntariado Cultural Senior en Camboya, una experiencia fascinante que te permite sumergirte en la cultura e historia khmer.

E incluso puedes viajar al Nepal para apoyar a ayudantes desfavorecidos.

¿Prefieres aprender un idioma?

¿Quién dice que no puedes dominar el mandarín en tus 50?

¿Aprender una habilidad que siempre te ha fascinado? ¿Cocina, por ejemplo?

¿O simplemente disfrutar de la tranquilidad en un pueblecito de Suecia y ayudar a una familia local con su día a día?

 

4. ¿Cuánto costará todo esto?

¡Eso depende totalmente de ti!

En cierta manera, tú tomas control de tu destino por un año, dos o los que sean.

¿Que tienes que ir con cuidado con tus finanzas?

Escoges un país con un costo de vida menor.

O haces un intercambio de trabajo por alojamiento y comida gratis.

¡O intercambias casas!

Puedes confiar en una agencia como Projects Abroad, o puedes planificar tu propio año sabático.

En Cómo financiarte tus aventuras como Nomad@50 comparto algunas sugerencias que te ayudarán a cubrir el costo de este maravilloso sueño.

Afortunadamente, las posibilidades que nos ha abierto internet hoy en día son infinitas.

Existen plataformas de gestión, intercambio, alojamiento y planificación de todo tipo que te facilitan cada paso que das en el camino hacia tu nueva vida (aunque solo sea temporal).

 

5. ¿Qué pasa con mi casa? ¿Mi coche? ¿Mis hijos?

No te impongas barreras mentales.

¿Verdad que ellos no se las impondrían si tuviesen la oportunidad de viajar por el mundo como esta?

Sí, sé que vas a echarles de menos.

Pero ¿por qué no aprovechar para encontraros de vez en cuando en destinos maravillosos?

¿Qué mejor reunión familiar que una semana en Vietnam?

¿O unos días navegando por el Adriático?

Y los objetos materiales…

Son objetos materiales.

Y se pueden vender, reciclar, regalar, y reponer en su día si hace falta.

¿Tu casa?

Alquilada.

O dejada en manos de un gestor de confianza para que te la lleve en Airbnb.

¿Que tienes demasiados trastos?

¡Pues ahora tienes la excusa perfecta para eliminarlos!

 

6. ¿Y mi salud?

Tú conoces tus límites.

Y tú sabes si puedes andar 25 kms al día o si eso te va a representar un problema.

¡O si es justo lo que te hace falta!

¿Te preocupa caer enfermo/a en un lugar desconocido?

Con un buen seguro de viaje, no tiene por qué ser ningún problema.

Cada vez son más los proveedores de seguros que diseñan programas orientados hacia años sabáticos para “jóvenes” de 50 años ☺.

Y recuerda que, muchas veces, los problemas de salud que tenemos vienen dados por las malas costumbres alimenticias y de estilo de vida que hemos formado a lo largo de nuestras vidas.

Viajar durante un tiempo puede ayudarte a eliminar esos malos hábitos y a recuperar la energía que creías haber perdido.

¿Vale la pena tanta complicación?

¡Solo hay una manera de averiguarlo!

A veces la vida se interpone en el camino.

La mayoría de las veces.

Nos cegamos con el trabajo, las hipotecas, los niños, los pagos de la universidad y el perro de la familia.

Pero, aludo a la misma pregunta que te hice al principio: ¿y tú?

¿Qué pasa con el sueno que tenías de joven de ir a Japón?

¿De recorrer Rusia con el transiberiano?

¿De perderte por las cumbres canadienses?

¿No crees que este podría ser el momento?