¿Te apetece una escapadita de aquellas que te dejan como nuevo en cuatro o cinco días?

¿O como buen aventurero/a 50+ quieres perderte con calma y disfrutar del entorno, cultura y los sabores de la gastronomía de un lugar nuevo?

Andalucía.

Los olores del campo…

El blanco cal de los pueblos…

Oliveras…

Historia…

Gastronomía…

Y simpatía y amabilidad en cada esquina.

Disfruta de todo eso y mucho más en estos 8 destinos que he encontrado para ti, el/la viajero/a 50+ en tierras andaluzas.

SERRANIA DE RONDA

“La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico. (…) Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer…”, así describiría el escritor americano Ernest Hemingway a la encantadora ciudad de Ronda y a la Serranía que la arropa, y muchos harían eco de este sentimiento: en Ronda las actividades más simples tienen un encanto especial y el no hacer nada, el disfrutar de una buena comida, un buen vino y una buena charla adquiere una riqueza incomparable.

Enamoró a Hemingway y te enamorará a ti.

Situada al oeste de la provincia de Málaga, la Serranía de Ronda ofrece un paisaje natural de sierras frondosas entrazadas con valles salpicados por los pintorescos pueblos blancos que la han hecho mundialmente famosa.

 

 

Imagen en blanco y negro de la serrania de ronda y un abrol en la cercania

 

Una zona ideal para hacer rutas en bicicleta, senderismo y montañismo, la Serranía de Ronda ofrece un contraste inolvidable entre el nítido color blanco de los pueblos que se aferran a las laderas de las montañas, el verde de las imponentes cordilleras, y los sutiles matices de los olivos, los naranjos y los limoneros que se encuentran por toda la zona.

La propia ciudad de Ronda se alza de manera espectacular sobre el río Tajo, y goza de unas magníficas vistas a la Serranía y al

Parque Natural de la Sierra de las Nieves. Aquí, como en cualquiera de los pueblos de la zona, se percibe la influencia de la herencia cultural árabe, que ha impregnado el estilo de sus edificios, la gastronomía, las prácticas agrícolas, y tantas otras tradiciones de la Serranía.

Se suma, además la tradición romántica forjada en estas montañas durante el siglo XIX con el bandolerismo y la tauromaquia, potentes símbolos de un legado que ha dejado una impresión permanente en la mente de tantos visitantes.

Aparte de Ronda, se pueden visitar en la Serranía muchísimos otros pueblos con un encanto similar: Gaucín, Genalquacíl, Alpandeire, Cartajima, Pujerra, Igualeja, Parautas, Cuevas del Becerro, Jimera de Líbar, Jubrique y Benarrabá.

¿La mejor época del año para visitar la Serranía de Ronda?

Cualquier momento es un buen momento para disfrutar de su belleza natural, de su fauna autóctona, y de los mejores ejemplos de su incomparable gastronomía como las migas con chorizo, el gazpacho a la serrana o la caldereta de cordero, pero sin lugar a duda, la primavera tiene un toque especial que realza aún más la belleza del paisaje serrano.

A poca distancia de algunas de las ciudades de mayor interés turístico de la zona como Sevilla, Granada y Cádiz, y de las playas de la Costa del Sol, la Serranía de Ronda ofrece una experiencia cultural, gastronómica y natural inigualable para todos los gustos.

2. SIERRA DE GRAZALEMA

Nombrada Reserva de la Biosfera de Unesco en 1977, y declarada el primer parque natural en Andalucía en 1984, la Sierra de

Grazalema es una de las zonas de mayor interés ecológico, y de mayor belleza natural de toda España.

 

Vista de la sierra de grazalema desde las cimas

 

Una única palabra define a la Sierra de Grazalema: incomparable.

Las piedras calizas de la sierra dibujan un accidentado paisaje de espectaculares acantilados, barrancos, cuevas y gargantas que sorprenden a unos y retan a otros. Con una precipitación anual de 2.200 mm, la Sierra de Grazalema es oficialmente el lugar más lluvioso de España, y aunque a primeras pueda parecer que eso son malas noticias para el visitante, de hecho, significa que aquí florecen unas 1.300 especies de plantas mediterráneas, la mayoría endémicas y algunas de ellas exclusivas de la Sierra. Es decir, el paisaje y la vegetación en Grazalema son incomparables, literalmente.

Para los aficionados a la montaña, la oferta en la Sierra de Grazalema es única.

Se encuentra aquí el sistema de cuevas más grande de Andalucía, la Cueva del Gato (o del Hundidero-Gato), por la que un río subterráneo, tras recorrer cinco kilómetros desde la Sima del Hundidero, reaparece vertiendo sus aguas al río Guadiaro. La mayor caverna de la cueva da la bienvenida a los visitantes a través de su entrada de 60 metros de altura y expone un entramado de 4 km de largo.

Destacan también la Cueva de la Pileta, donde se descubrieron pinturas rupestres del paleolítico y restos neolíticos en 1905, que pueden ser hoy en día visitas con ciertas restricciones y a poca luz, y la Garganta Verde, un impresionante cañón y desfiladero de paredes altas y rocosas tapizadas por una frondosa vegetación (de ahí el nombre), que dan hogar a una de las pocas colonias de buitres leonados de todo el mundo.

Existe también un magnífico y muy bien conservado bosque de la rara especie de abeto español, una reliquia de la era terciaria, en las laderas del pico más alto de la provincia de Cádiz, El Torreón, de 1.654m. Para aquellos a los que les llama el ascenso a la montaña, el Torreón es todo un reto, pues se trata de una subida corta de solamente 3 kilómetros de distancia, pero muy dura debido a sus 780 metros de desnivel de subida, con zona rocosa en los metros finales que requiere máxima precaución. Tanto para realizar esta ruta como la del Pico del Reloj (el techo de Cádiz), se precisa de una autorización especial que se puede obtener en los Centros de Visitantes correspondientes.

Salpicados por toda la Sierra de Grazalema, se encuentran una multitud de pintorescos pueblos blancos donde disfrutar de las tradiciones culturales y productos gastronómicos autóctonos de la zona, de entre los que destacan el jamón ibérico, los embutidos curados, los quesos de oveja y cabra, el membrillo, los pasteles dulces, y como no, los vinos y licores.

Zahara de la Sierra, una de las mejores muestras de la belleza rural de la provincia de Cádiz, nos deleita con sus calles serpenteantes, sus tranquilas plazas, sus castillos, iglesias y sus muchos otros vestigios de un importante pasado morisco.

¡Hay tantos otros pueblos donde participar de la gastronomía, artesanía y tradiciones de la Sierra de Grazalea! Pueblos como El Bosque, Villaluenga o Ubrique, que tienen sus puertas siempre abiertas a los visitantes que saben apreciar lo mucho que ofrecen estos parajes incomparables.

VALLE DE LOS PEDROCHES

Situada al norte de la provincia de Córdoba, la comarca del Valle de los Pedroches obtiene este nombre por referencia al abundante granito que se encuentra en su subsuelo, y que ha sido tradicionalmente utilizado por los albañiles de la zona para edificar las bellas catedrales y capillas que encontramos en cualquiera de las rutas que hagamos.

Sin embargo, no siempre ha sido conocido el Valle de los Pedroches por este nombre.

Negros de los Pedroches

Durante la época del Al-Andalus, las muchas encinas de las ondulantes colinas del valle, creaban un paisaje cubierto de bellotas, que le dio el nombre Fash al-Ballut o ‘la tierra de las bellotas. Y es, efectivamente, gracias a estas ricas bellotas de la zona, que se producen algunos de los jamones ibéricos de bellota de mayor calidad de España, denominados “Negros de los Pedroches”.

Servidos con el tradicional vino de Montilla de la zona, el ibérico del Valle de Los Pedroches es una de las razones principales por las que los visitantes se acercan a la zona.

Encrucijada de culturas

Otra de las razones es la tranquilidad y el encanto que se respira en los pueblos de Los Pedroches, muchos de ellos poco poblados a consecuencia de la emigración de los jóvenes a las ciudades. En el centro de la comarca, el pueblo de Pedroche, asentado en una pequeña loma, de calles estrechas y empinadas, ofrece una bonita imagen que destaca por las muchas edificaciones que utilizan el granito de la zona como elemento de construcción.

La capital histórica de las siete villas, se dice que Pedroche fue fundado hacia el año 2.263 a.c, y se sabe que por él pasaron romanos, árabes y visigodos, legado ancestral que aún se descubre en su arquitectura.

Durante la dominación romana y la conquista árabe la riqueza ganadera y minera de la comarca la convirtieron en un importante foco económico. Y aunque la reconquista cristiana significó un periodo de declive económico, Pedroche y el resto de los pueblos de la zona, están siendo descubiertos hoy por su encanto turístico, histórico y gastronómico.

Una comarca y unas gentes que han sabido adaptarse y evolucionar para proporcionar hoy en día una de las mejores ofertas turísticas rurales de toda España.

Si buscas rutas turísticas que aúnen la gastronomía, la historia y la naturaleza a la perfección, no te puedes perder el Valle de los Pedroches.

4. SIERRA DE CAZORLA SEGURA Y LAS VILLAS

Uno de los destinos más visitados y queridos de Andalucía, la Sierra de Cazorla Segura y Las Villas es el parque natural más extenso de la península Ibérica, con una superficie total de 209.920 hectáreas que cubren casi una quinta parte de la provincia de Jaén.

Reconociendo su excepcional importancia ecológica, la Unesco la designó Reserva de la Biosfera en 1983 y se creó el actual parque natural en 1989. Aunque a primera vista, el paisaje con el que nos encontramos inicialmente pueda parecer algo estéril y rocoso, la importancia botánica de la zona es incomparable pues alberga una quinta parte de las plantas vasculares de toda la península y es también hogar de 51 especies de mamíferos, 185 aves, 21 reptiles (incluyendo un lagarto endémico), 12 anfibios, 11 peces y 112 variedades de mariposas.

Dos de los ríos más importantes de la península Ibérica, el gran Río Guadalquivir y el Segura, nacen en la Sierra de Cazorla, entre parajes naturales de belleza única. Innumerables arroyos y riachuelos se desploman de manera torrencial desde las montañas, creando magníficas cascadas, como las del Salto de los Órganos y la Cascada de Linarejos. Encontramos también lagos y embalses salpicados por toda la Sierra, el mayor de ellos siendo el embalse de El Tranco, alimentado por el Guadalquivir y sus afluentes.

Como os podréis imaginar, la Sierra de Cazorla es el lugar ideal para los aficionados al senderismo y a todo tipo de deportes al aire libre: desde paseos a caballo, hasta ciclismo de montaña, pasando por piragüismo, pesca, parapente, alpinismo, escalada, espeleología, e incluso la recolección de setas.

 

cabra sobre las rocas en la sierra de cazorla

 

Hay que recordar, sin embargo, que en la Sierra de Cazorla, el clima es muy cambiante. El parque recibe un promedio anual de 770 mm de lluvia, mientras que el intenso calor del verano provoca a menudo, espectaculares tormentas eléctricas que desafortunadamente, suelen dar lugar a grandes incendios forestales. La nieve y las heladas son frecuentes en invierno y las temperaturas bajo cero pueden continuar hasta finales de mayo.

Pero a pesar de los obstáculos que la naturaleza nos presenta, los que aman la montaña persisten. Es la perfecta combinación de colores de la Sierra, los paisajes ariscos, el tranquilo despertar de los bosques frondosos de pinos, los jabalís y ciervos salvajes que en ellos se esconden, el lienzo entre anaranjado y amarillo de las hojas de los árboles, y tantos otros elementos, que nos hacen regresar una y otra vez.

Y para rematar, la oportunidad de disfrutar de algunos de los más suculentos ingredientes de la gastronomía andaluza en cualquiera de los pueblos y aldeas que componen el parque como Cazorla, Hornos, La Iruela, Arroyo Frio, Vadillo, Peal de Becerro.

Te quedarás con ganas de regresar. Garantizado.

5. SIERRA DE ARACENA Y PICOS DE AROCHE

Situado en el extremo occidental de Sierra Morena, al norte de la provincia de Huelva, las más de 184.000 hectáreas del Parque

Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche te sorprenderán por sus continuos contrastes.

Las suaves colinas, dehesas y valles boscosos salpicados de pueblos blancos que se reparten por las partes más bajas de la sierra, van siendo reemplazados por los umbríos parajes de las altas cumbres. Tanto en las planicies como en las cimas encontramos encinas, alcornoques, robles y castaños, animales y aves salvajes que forman la base de la exquisita gastronomía de la Sierra de Aracena, tan famosa por el cerdo Ibérico, la carne de caza, las castañas y las setas.

La gran variedad forestal de la Sierra favorece una interesante riqueza fáunica que va desde pequeños mamíferos como el meloncillo, la evasiva nutria o la gineta, hasta aves poco comunes como los buitres y las cigüeñas negras.

Sin lugar a dudas, una de las mejores maneras de conocer de cerca este patrimonio natural es el senderismo.

Existe en la Sierra, una extensa red de senderos y vías pecuarias centenarias, que han sido claramente indicadas en la actualidad con el propósito de facilitar la exploración de la Sierra a pie. Muchos de los paseos que se pueden hacer desde la parte central de la Sierra atraviesan los bonitos pueblos blancos de la zona, cuyas pintorescas casitas se suelen agrupar alrededor de una iglesia o castillo.

 

aguas turquesas de la gruta de aracena

 

Fíjate bien y verás pequeños cerdos ibéricos negros por todas partes, sobre todo bajo las encinas donde buscan las bellotas que dan la calidad distintiva de su jamón. Podrás también visitar muchos de los locales donde se cura el reconocido jamón Ibérico. Otra posibilidad es adentrarse en la Gruta de las Maravillas en Aracena o visitar la Peña de Arias Montano en Alájar, descubrir las

Piedras del Diablo en Aroche ( Dólmenes y Menhires que han llegado hasta nuestros días) y mucho más.

Tranquilidad. Belleza. Gastronomía. Lo encontrarás todo en la Sierra de Aracena.

SIERRA NORTE DE SEVILLA

Uno de los parques naturales más extensos de Andalucía, el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla ha sido testigo del asentamiento de pobladores muy diversos a lo largo de la milenaria historia de la zona. Sus valiosos recursos naturales han atraído siempre a numerosas civilizaciones, que han transformado el paisaje del parque y han dejado una huella indeleble, que aún se percibe hoy en día.

Por ejemplo, la extracción de hierro del parque en la zona del Cerro del Hierro (declarado Monumento Nacional) ya desde los tiempos romanos, combinado con la acción de la lluvia, ha dado lugar a un muy peculiar panorama kárstico, aprovechado en la actualidad para la práctica de la escalada.

No solo la mano del hombre ha transformado la Sierra Norte de Sevilla. Su propia red hidrográfica también ha desempeñado un papel fundamental en su historia y en la formación de sus paisajes. Los tres ríos que la atraviesan, el Rivera del Huéznar, el río Viar al Oeste y, el Retortillo al Este, han contribuido a desarrollar magníficos bosques galerías, a delinear sierras de lomas suaves donde predominan las dehesas de encinas y alcornoques, y a crear espectaculares cascadas como Las Cascadas de la Rivera de

Huesna, también declaradas patrimonio nacional.

Como es de esperar, la flora y la fauna del parque son también tanto inusuales como interesantes. Águilas imperiales ibéricas, reales y perdiceras, cigüeñas negras, y aves carroñeras como el buitre negro y el leonado surcan sus cielos, a la vez que ciervos y jabalís corren libremente por sus espesos bosques mediterráneos.

El lugar ideal donde realizar todo tipo de deportes al aire libre, la Sierra Norte de Sevilla atrae sobre todo a los aficionados al senderismo y al cicloturismo. De especial interés para los amantes del ciclismo rural es el recorrido conocido como la Vía Verde de la Sierra Norte, un antiguo trazado ferroviario minero que transcurre a lo largo del antiguo poblado de Cerro del Hierro y la estación de tren Los Prados-Cazalla, pasando por el Monumento Natural Cascadas del Huéznar.
Y para los amantes de la pesca de la trucha, los bellos bosques de galería en los márgenes de los ríos de la Sierra Norte ofrecen el marco ideal para disfrutar de esta modalidad de pesca insólita en Sevilla.

Pesca, ciclismo o escalada, busques lo que busques, en Sierra Norte lo encontrarás.

LAS ALPUJARRAS

Muchos dicen que Las Alpujarras tienen un encanto especial, que producen una sensación mágica, inexpresable que atrapa al visitante. Ya sea por esas espectaculares cimas que se alzan sobre el Mediterráneo, o por la pureza del aire que se respira, o por la variedad de especies endémicas que se encuentran en Las Alpujarras, sea por lo que sea, no cabe duda que esta cordillera te echizará. Y es que hay pocos lugares que combinen la belleza natural de estas montañas con unas costumbres y tradiciones tan arraigadas, y ese cálido sol andaluz.

Situadas a pocos kilómetros de la costa mediterránea, el clima de Las Alpujarras es el clima típico de Andalucía: cálido y soleado con cielos azules y cristalinos durante la mayor parte del año. Se respira un aire puro y limpio y, gracias a la altitud, el calor en pleno verano no es nada opresivo.

Un paraíso natural

El paisaje de Las Alpujarras, es además un paisaje con vida propia que cambia con el paso de las estaciones y de nivel de altitud: las altas montañas nos ofrecen un panorama salvaje y melancólico en invierno, la nieve cubre Sierra Nevada, las lluvias ocasionales enriquecen el color verde de la tierra, y las puestas de sol son todo un espectáculo que, se mejora aún más con una buena copa de vino local delante de un buen fuego de leña por la noche.

Poco a poco el paisaje se tiñe de color a principios de verano con el espectáculo de las hierbas silvestres y las diminutas flores de colores, muchas de ellas endémicas de Sierra Nevada. Las vistas en todas direcciones son siempre espectaculares, pero en un día claro de verano, incluso se pueden ver las montañas Rif de Marruecos, a 200 kilómetros de distancia.

La tranquilidad apacible del otoño viene acompañada de colores cálidos. Las uvas están maduras y las nueces, las castañas y las setas esperan ser recogidas.

Los frondosos bosques de pinos que encontramos en los picos más elevados dan paso a campos de castaños, nogales y cerezos a medida que descendemos, y finalmente se abre ante nosotros un escenario en los valles repleto de árboles de almendras, olivos, vides, naranjas, limones, granadas y membrillos.

Nos puede sorprender además en todo momento, la variada fauna de la zona: cabras montesas, jabalíes, zorros, águilas, perdices, etc. Las mulas y los burros todavía siguen trabajando en el campo, y las ovejas y las cabras pastando en las laderas.

El legado árabe

Tras ser expulsados de Granada en 1492, los pobladores árabes se refugiaron en estas montañas y resistieron aquí más de cien años. Su legado aún se percibe en todas partes hoy en día: en la muy particular arquitectura de los pueblos de montaña y en el intrincado sistema de canales de riego que construyeron y que aún se utilizan para mantener el paisaje verde y fértil.

La arquitectura de los pequeños pueblos de montaña es única en Europa y es idéntica a la de los bereberes nativos de las montañas del Atlas del norte de África: viviendas con techos planos y chimeneas prominentes, siempre respetando el medio natural, que parecen deslizarse por las empinadas laderas de Las Alpujarras, conectadas por laberintos de callejuelas estrechas y empedradas. Bubión y Capileira son ejemplos clásicos.

 

Casitas blancas en las alpujarras

 

Las Alpujarras ofrecen actividades turísticas para todos los gustos, empezando por una ruta cultural de la histórica ciudad de Granada, y siguiendo con la práctica de deportes de invierno en las instalaciones de primera clase de esquí de la zona norte de Sierra Nevada, pasando por senderismo, cicloturismo, pesca, escalada, todo ello complementado con la insuperable gastronomía andaluza.

No hace falta que vayas demasiado lejos: Las Alpujarras lo tienen todo.

SIERRA DE MARIA-LOS VELEZ

Uno de los más bellos ámbitos geológicos y paisajísticos de la provincia de Almería, la Sierra de María-los Vélez fue ya escogida como lugar de asentamiento por grupos pre-históricos, tal y como lo indican los numerosos yacimientos arqueológicos del

Paleolítico y Neolítico en la Cueva de Ambrosio y en el Cerro de las Canteras, y las pinturas rupestres halladas en la Cueva de los Letreros.

No es de sorprender que ya por aquellas épocas, le atrajese al hombre la belleza de esta sierra en el extremo norte de la provincia almeriense, que se demarca sobre el entorno del árido paisaje típico de la provincia.

Convertido en la actualidad en Parque Natural, este pequeño paraíso de 22.670 hectáreas distribuidas entre 4 municipios, alza sus despeñaderos rocosos hacia uno de los cielos más limpios de toda Andalucía.

 

Vista aerea de sierra de maria los velez

 

Solo el agua ha conseguido penetrar los muy resistentes materiales calizos de esta cordillera, formando en su interior un gran depósito natural que ha creado un conjunto inigualable de grutas y simas como la Cueva de La Gitana, y la sima de los Rincones.

Además, se esconden entre las grutas y los bosques de la Sierra de María-Los Vélez, especies vegetales endémicas de gran riqueza biológica.

En invierno, la Sierra de María-Los Vélez ofrece un paisaje excepcional de bosques de pinos e imponente cumbres cubiertos por las nieves.

Qué hacer

Para aquellos interesados en la historia y el arte, los numerosos ejemplos de arte rupestre de esta cordillera, declarados Patrimonio de la Humanidad, así como el legado monumental de las poblaciones adyacentes de Vélez Blanco y Vélez Rubio, son uno de los atractivos principales de la zona. No podemos olvidar tampoco los muchos ejemplos del ingenioso uso del agua en estas poblaciones, que incluyen 63 muestras catalogadas de aljibes, fuentes, lavaderos, acueductos, abrevaderos, balsas y la muy interesante red de molinos que desde Vélez Blanco se deja caer a Vélez Rubio.
Si prefieres actividades más aeróbicas, disfrutarás con las muchas opciones de senderismo, bicicleta de montaña o montañismo que podrás practicar en la red de senderos señalizados por toda Sierra de María-Los Vélez.

Y si lo que buscas es liberar un poco de adrenalina, una sesión de vuelo libre desde el Cerro El Gabar, sin duda satisfará esa necesidad. Y si no, prueba un poco de barranquismo, escalada, espeleología, o puenting.

Y ya hayas pasado tu día estudiando la historia de la sierra o quemando calorías por sus senderos, la oferta gastronómica de la zona pondrá punto final a un día inolvidable.

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